"Ignóralo como sea": Keira Knightley explica por qué fue casi imposible trabajar con Johnny Depp en 'Piratas del Caribe'
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

A veces el verdadero problema de un compañero de escena no es que arruine la toma por falta de talento. Es exactamente lo contrario.

Piratas del Caribe es una de esas sagas que ya se quedaron instaladas en la memoria popular. La marca de Disney tiene barcos fantasma, maldiciones, peleas imposibles, un romance de aventura muy de los 2000 y tres rostros que definieron toda una era: Johnny Depp, Orlando Bloom y Keira Knightley. Durante años, la franquicia vivió de ellos, y buena parte de su encanto salió de la química extraña entre el caos absoluto de Jack Sparrow y la energía de Will Turner y Elizabeth Swann.

Y aunque en la pantalla parecían un trío hecho a la medida, al menos para Keira Knightley, compartir set con Depp no siempre fue precisamente sencillo. No por pleitos, malas vibras o drama de camerino, sino por algo mucho más absurdo y bastante en sintonía con el tono de la saga: el actor era tan ridículamente gracioso en personaje que concentrarse se volvía casi misión imposible.

El gran problema era no soltarse a reír

Knightley contó en una entrevista que había una regla no escrita cuando tocaba grabar con Johnny Depp: "No mires a Johnny. Ignóralo como sea". Básicamente, era la única forma de no romper con la toma mientras él hacía lo suyo como Jack Sparrow. Depp estaba tan metido en el personaje y era tan divertido en pantalla que la risa terminaba arruinando el trabajo de quienes estaban alrededor.

Knightley explicó además que algunas escenas tuvieron que eliminarse porque ni el elenco ni parte del equipo podían aguantar la carcajada. No era sólo un asunto entre actores frente a cámara. Incluso miembros de la producción terminaban llorando de risa mientras Depp interpretaba al pirata más desquiciado de la saga.

Johnny Depp no lo hacía más fácil pero tampoco peor

Lo curioso es que la anécdota no pinta a Depp como un compañero imposible en el mal sentido. Más bien al revés. Knightley también contó que él solía ayudar cuando la cámara estaba concentrada en otro actor. Si sabía que alguien más tenía su momento principal, bajaba la intensidad y se contenía para no sabotear la escena con las ocurrencias de Jack Sparrow.

Pese a los "conflictos" en el set, el mismo descontrol fue parte de lo que convirtió a Piratas del Caribe en un fenómeno. La maldición del Perla Negra se estrenó en 2003 y no sólo fue un éxito para Disney; también transformó a Jack Sparrow en una figura central de la cultura pop. Los gestos, la voz arrastrada, la manera de caminar y la mezcla entre genio, ebriedad y oportunismo hicieron que Depp se robara la saga desde el primer minuto.

Keira Knightley ha hablado de Piratas del Caribe como una experiencia decisiva en su carrera, aunque también compleja por la exposición masiva que le dejó. Pero dentro de todas las historias que siguen saliendo de su etapa en altamar, esta tiene captura muy bien el espíritu de la saga: un blockbuster gigantesco sostenido, en gran parte, por un personaje tan impredecible que ni sus propios compañeros podían mantener la compostura.

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