Liam Neeson rechazó un papel en 'El Señor de los Anillos' por una razón que Sean Bean aceptó con gusto
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Este es de los pocos donde el rechazo tiene sentido y el reemplazo terminó sintiéndose inevitable.

El Señor de los Anillos es conocida por muchas cosas: sus batallas enormes, sus paisajes de Nueva Zelanda, su música capaz solemne y un elenco digno de Tierra Media. Elijah Wood como Frodo, Viggo Mortensen como Aragorn, Ian McKellen como Gandalf, Cate Blanchett como Galadriel, Orlando Bloom como Legolas y más. Nombres que, más de dos décadas después, siguen conectados como si fueran los personajes oficiales de J.R.R. Tolkien.

Pero una saga de ese tamaño siempre carga con versiones que no llegaron a la pantalla. Actores que estuvieron cerca y decisiones que pudieron cambiar a la película. En el caso de la trilogía de Peter Jackson, uno de esos nombres fue Liam Neeson, quien venía de una etapa muy movida en Hollywood y pudo haber entrado a la Comunidad del Anillo. Pero hubo algo que lo detuvo.

Demasiado pronto para volver a vivir lo mismo

El papel era Boromir, el guerrero de Gondor que finalmente interpretó Sean Bean. Neeson fue considerado para el personaje, pero decidió rechazarlo por una razón muy concreta: no quería repetir la experiencia de aparecer en la primera parte de una gran saga para morir pronto, justo como le había ocurrido con Qui-Gon Jinn en Star Wars: Episodio I - La amenaza fantasma.

La preocupación de Neeson tenía sentido. En La amenaza fantasma, Qui-Gon Jinn parecía una figura destinada a marcar el futuro de Star Wars: maestro de Obi-Wan Kenobi, descubridor de Anakin Skywalker y una presencia serena dentro de una precuela que cargaba con expectativas gigantescas. Luego el personaje moría en la primera película, dejando al actor fuera del recorrido principal de la trilogía. Boromir traía un camino parecido.

Sean Bean y el personaje que parecía escrito para él

Sean Bean aceptó el viaje y, visto a la distancia, cuesta imaginar a otro Boromir. El actor le dio al personaje una mezcla muy precisa de orgullo, cansancio, tentación y nobleza rota. Boromir no es un villano dentro de la Comunidad. Quiere salvar a su pueblo, teme por Gondor y cree que el Anillo puede ser un arma. Es una mala idea pero la película permite entender de dónde viene su error.

Su muerte también ayudó a convertirlo en uno de los personajes más queridos de la primera entrega. Boromir cae después de defender a Merry y Pippin, atravesado por flechas y aun así peleando hasta el final. La escena con Aragorn le da ese tipo de dramatismo que el cine fantástico necesita para sentirse enorme sin perder la humanidad. Bean no solo aceptó un papel que terminaba pronto: lo volvió inolvidable.

Un cambio que pudo alterar la energía de la Comunidad

Imaginar a Liam Neeson como Boromir es interesante porque habría llevado otro tipo de presencia. Neeson tiene una autoridad natural, una aura casi paternal que tal vez habría hecho al hijo de Denethor más cercano al mentor guerrero que al compañero fracturado por la presión. Con Sean Bean, en cambio, Boromir conserva una rudeza más terrenal. Parece un hombre cansado de pelear antes incluso de llegar al Concilio de Elrond.

El casting perfecto muchas veces nace de una negativa. Liam Neeson no quiso repetir el patrón de morir temprano en una saga enorme, y esa decisión abrió espacio para una de las interpretaciones más recordadas de Sean Bean. Boromir aparece solo en la primera película, pero su sombra alcanza toda la trilogía. Gondor, Faramir, Denethor y el propio Aragorn quedan atravesados por lo que él representa. Al final, El Señor de los Anillos quedó como la conocemos.

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