La película que confirmó que Zendaya no necesita superhéroes ni ciencia ficción para adueñarse de la pantalla
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

No solo confirmó que Zendaya podía liderar una película lejos de los superhéroes y la ciencia ficción. Confirmó que está entrando a una etapa donde puede elegir personajes más arriesgados y más difíciles de encasillar.

Zendaya tiene una agenda de esas que no parecen reales. Además de volver al universo Marvel con Spider-Man: Brand New Day, junto a Tom Holland, también formará parte de La Odisea, la nueva película de Christopher Nolan después del golpe mundial de Oppenheimer. No es poca cosa: una franquicia superheroica gigantesca por un lado y una epopeya mitológica de uno de los directores más importantes del cine actual por el otro.

Durante años, muchos la ubicaron principalmente por sus papeles en universos enormes: MJ en Spider-Man, Chani en Duna, Rue en Euphoria, todos personajes con fandoms intensos y conversaciones que explotan en internet. Pero Zendaya no necesitaba de otra saga para demostrar que podía cargar una película con pura presencia. Ya había una cinta que lo dejaba clarísimo.

La cancha donde Zendaya cambió de juego

La película es Challengers, dirigida por Luca Guadagnino y estrenada en 2024. Aquí no hay multiversos, planetas desérticos, trajes de superhéroes ni profecías espaciales. Sólo una cancha de tenis, tres personajes que se desean, se usan, se admiran y se destruyen un poquito, y una Zendaya que entiende perfecto cómo dominar cada escena sin levantar demasiado la voz.

En la historia interpreta a Tashi Duncan, una extenista prodigio que, tras una lesión, se convierte en entrenadora de su esposo Art Donaldson, interpretado por Mike Faist. El problema aparece cuando Art debe enfrentarse a Patrick Zweig, su antiguo mejor amigo y ex de Tashi, interpretado por Josh O'Connor. Suena como drama deportivo, pero la pelota es casi lo de menos. Lo que se juega aquí es poder, deseo, ego y la necesidad enfermiza de ganar incluso cuando ya nadie sabe qué significa ganar.

Una estrella sin necesidad de escudo, capa ni arena espacial

Lo interesante de Challengers es que Zendaya se quita de encima cualquier protección de franquicia. En Spider-Man, su personaje vive dentro de una maquinaria muy querida, pero también muy grande. En Duna, la escala visual y mitológica es tan inmensa que todos los personajes parecen parte de un destino mayor. Aquí no hay dónde esconderse: la cámara está cerca, los silencios pesan y cada gesto puede cambiar la temperatura de una escena.

Tashi es un personaje difícil porque nunca se entrega por completo al público. No está escrita para caer bien ni para explicar cada decisión. A veces parece cruel, otras vulnerable, otras simplemente demasiado inteligente para dejar que alguien más marque el ritmo. Zendaya entiende ese filo y la deja ser brillante, insoportable, seductora y fría cuando hace falta.

La prueba de que Zendaya está justo donde debe estar

Challengers también llegó en un punto clave de su carrera. Zendaya ya tenía fama, premios, campañas de moda, alfombras rojas memorables y una base de fans enorme, pero esta película le dio algo distinto: la oportunidad de ocupar el centro de un drama adulto, sensual y raro, sin depender de una marca previa. No estaba interpretando a "la novia de", "la elegida de" o "la pieza misteriosa de una saga". Era Tashi Duncan y punto.

Challengers es perfecta como carta de presentación antes de verla en La Odisea o de reencontrarla con Tom Holland en Spider-Man: Brand New Day. La película demuestra que Zendaya no necesita efectos gigantes ni universos compartidos para adueñarse de la pantalla. Le basta un personaje con hambre, una cámara que la mire de frente y una historia donde cada sonrisa puede ser una amenaza.

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