Mientras Erling Haaland, noruego de selección pero nacido en suelo inglés, se prepara para un duelo enorme contra el país donde llegó al mundo, Netflix tiene una historia británica que juega en otra cancha.
Netflix sabe que el futbol no solo se disputa en la cancha con 90 minutos de por medio. La plataforma lo ha explorado desde distintos lados: el ídolo global en Beckham, el caos personal y mediático en Neymar: El caos perfecto, la sátira mexicana de Club de Cuervos y hasta el futbol de época en The English Game. Hay goles pero también ego, familia, presión, dinero, fama y toda la parte emocional que a veces pesa más que un marcador.
Por estos días, el nombre de Erling Haaland ha estado en todos lados. El delantero de Noruega se enfrentará a Inglaterra en los cuartos de final del Mundial 2026, justo el equipo que hace poco hizo sufrir a la Selección Mexicana con una eliminación de 3-2 en octavos. El detalle curioso es que Haaland representa a Noruega, aunque nació en Leeds, Inglaterra, mientras su padre jugaba en la Premier League. Y justo de ese país viene una de las series más celebradas que puedes ver en Netflix.
La serie británica de 18 capítulos que está en Netflix
La serie es After Life: Más allá de mi mujer, una comedia dramática creada, dirigida y protagonizada por Ricky Gervais. Tiene exactamente 18 episodios repartidos en tres temporadas de seis capítulos cada una, así que se puede ver completa sin convertirse en una misión imposible del streaming. Es británica, directa, incómoda y mucho más emocional de lo que parece en sus primeros minutos.
La historia sigue a Tony, un periodista de un pequeño periódico local que queda completamente roto después de la muerte de su esposa, Lisa. A partir de ahí, decide que ya no tiene nada que perder y empieza a decir y hacer lo que se le antoja, sin filtros y sin demasiadas ganas de caerle bien a nadie. Su nueva filosofía es simple y peligrosa: si la vida le quitó lo que más quería, él puede responderle al mundo con la misma dureza.
Ricky Gervais en todo su esplendor
Ricky Gervais siempre ha sido un comediante especialista en dividir opiniones. Su humor suele ser seco, incómodo y a veces filoso. Él nunca pide permiso antes de tocar temas delicados. Y en After Life, esa voz está completamente presente, pero no aparece sola. La serie usa el humor negro como una forma de defensa y no como un truco para burlarse del dolor.
En Netflix, hay series que hablan del duelo con tradición absoluta, como si cada escena tuviera que tener música triste de fondo. Pero After Life va por otro lado: permite que el personaje sea desagradable, diga barbaridades, se equivoque y aun así el espectador entienda de dónde viene su enojo. No lo justifica todo, pero tampoco lo convierte en villano de su propio sufrimiento.
Una historia corta, pero difícil de soltar
After Life se estrenó en 2019 y terminó en 2022, sin alargarse más de la cuenta. Eso ya es casi un milagro en tiempos donde muchas series estiran una idea hasta que ya no queda nada. Aquí son tres temporadas compactas, con capítulos de alrededor de media hora y una historia que sabe hacia dónde va.
También es una de esas producciones que conectan más con el público que con ciertos sectores de la crítica. No todos compraron su mezcla de sarcasmo, duelo y sentimentalismo, pero quienes entraron en su ritmo suelen defenderla con mucha fuerza. En IMDb, la serie tiene una calificación alta y sus 18 episodios han sido señalados por muchos espectadores como una de las más emotivas de Netflix.