Héctor Kotsifakis transformó su físico y buscó testimonios de personas que convivieron con Joaquín Guzmán en prisión para construir una versión más humana y menos caricaturesca de 'El Chapo'.
Interpretar a una persona real siempre tiene una dificultad extra. Cuando además se trata de alguien tan reconocible como Joaquín "El Chapo" Guzmán, basta cambiar demasiado la voz, los movimientos o la apariencia para que el personaje termine convertido en una imitación. La captura, la nueva película mexicana de Netflix, quiso evitar precisamente eso.
La cinta dirigida por Chava Cartas tampoco vuelve a contar la vida completa del narcotraficante. Se concentra en unas cuantas horas del 8 de enero de 2016, cuando dos policías federales terminaron frente a uno de los hombres más buscados del mundo después de una persecución en Los Mochis. Alfonso Herrera y Noé Hernández llevan buena parte de la historia, pero enfrente tienen a Héctor Kotsifakis como uno de los personajes más delicados de toda la película.
Héctor Kotsifakis subió 10 kilos para convertirse en "El Chapo"
Para acercarse físicamente a Guzmán Loera, Héctor Kotsifakis contó en entrevista con TELEURBAN que subió alrededor de 10 kilos para el rodaje de La captura. El cambio de peso fue solamente una parte del trabajo. No quería limitarse a copiar fotografías, caminar de determinada manera o reproducir una voz que el público mexicano ha escuchado incontables veces en noticias, documentales y series.
Kotsifakis aparece además en un momento muy particular de la vida del narcotraficante. No interpreta al "Chapo" durante el ascenso de su organización, sino después de años de persecuciones, dos fugas de prisión y cuando su situación empezaba a cerrarse. El guionista Bernardo Esquinca lo describió como un hombre todavía peligroso, pero ya en una etapa de "decadencia" y lejos de su mejor momento.
Habló con su psicóloga y con su maestro de teatro en prisión
La investigación de Kotsifakis fue bastante más allá de revisar entrevistas públicas. El actor explicó que escuchó numerosas llamadas telefónicas de Guzmán Loera para estudiar su voz, sus pausas y su manera de negociar, pero también buscó a personas que habían convivido con él durante su paso por prisión. Entre ellas estuvieron su psicóloga y el maestro de teatro que trabajó con él mientras permanecía recluido.
La conversaciones le dieron detalles que difícilmente aparecen en una búsqueda de internet. Su maestro, por ejemplo, contó que Guzmán pedía clases de teatro como una oportunidad para salir durante un rato del aislamiento y que acostumbraba llevar dulces de mantequilla que compartía durante aquellas sesiones. La psicóloga, por su parte, había trabajado en un perfil del interno y habló con Kotsifakis sobre algunos rasgos de su personalidad.
'La captura' decidió poner a los policías en el centro
Ahí está una de las diferencias más claras con otras producciones sobre "El Chapo". Él no es el protagonista de La captura. La historia sigue a Arturo Carmona y Héctor Rosales, los policías interpretados por Alfonso Herrera y Noé Hernández, quienes durante un patrullaje terminan encontrándose con Guzmán y Jorge Iván "El Cholo" Gastélum después de que ambos escaparan del operativo de la Marina.
La película toma como punto de partida las crónicas de Héctor de Mauleón sobre aquella detención y construye un thriller alrededor del dilema de los agentes. Según los relatos sobre el caso, Guzmán intentó ofrecerles dinero para que lo dejaran ir y después llegaron las amenazas. En pantalla, eso convierte la espera en el motel en una situación donde nadie sabe muy bien de quién puede confiar.
La captura dura 91 minutos y está disponible en Netflix desde el 21 de agosto. Para Kotsifakis, el reto terminó siendo concentrar meses de investigación, llamadas, conversaciones y 10 kilos adicionales en una porción muy concreta de la historia de Guzmán Loera. No necesitaba contar toda su vida. Solo tenía que conseguir que, cuando ese hombre entrara a la habitación del motel, el público entendiera de inmediato por qué los dos policías tenían enfrente un problema enorme.