'Coyote vs. Acme' tiene algo que conecta especialmente con los mexicanos y no es solo la nostalgia
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Después de décadas viendo al Coyote gastar una fortuna en cohetes, resortes y trampas que siempre terminaban explotándole en la cara, alguien finalmente decidió preguntarse quién debía responder por todo eso.

Pocas caricaturas necesitan tan poco para despertar recuerdos como El Coyote y el Correcaminos. Una carretera perdida en el desierto, un "bip bip" a lo lejos y una caja con el enorme logotipo de ACME bastaban para saber exactamente lo que venía después. El Coyote recibía su nuevo invento, preparaba un plan aparentemente perfecto y unos segundos más tarde terminaba aplastado contra una pared o cayendo por un barranco.

Coyote vs. Acme recupera justamente ese chiste que varias generaciones vieron repetirse durante años, pero hace algo que probablemente muchos pensaron alguna vez frente a la televisión: ¿por qué el Coyote seguía comprando productos de una compañía que claramente nunca le funcionaban? La nueva película decidió convertir esa pregunta en una demanda judicial. Y cuando la historia llegó a México, hasta la Profeco terminó entrando al juego.

El Coyote finalmente encontró quién defienda sus derechos como consumidor

La conexión mexicana apareció durante la campaña de lanzamiento de la película. Zima Entertainment, encargada de distribuirla en nuestro país, etiquetó a la Procuraduría Federal del Consumidor con una observación bastante difícil de discutir: el Coyote lleva décadas comprando productos ACME y prácticamente ninguno ha cumplido con lo prometido. La respuesta de Profeco terminó haciendo todavía mejor la broma.

"Que Coyote presente su queja y con gusto lo atendemos", respondió la dependencia, agregando que defendía los derechos de todos, incluida la "fauna consumidora del desierto". La interacción se volvió viral y usuarios comenzaron a imaginar qué habría pasado con décadas de caricaturas si el personaje hubiera conocido antes sus derechos como consumidor.

Y aquí la campaña mexicana encajó casi demasiado bien con la película. Coyote vs. Acme parte precisamente de que Wile E. Coyote decide responsabilizar a la compañía después de todos los daños provocados por cohetes, explosivos, patines y demás inventos defectuosos. En lugar de preparar otra trampa para el Correcaminos, esta vez consigue un abogado y se va directo a los tribunales.

Will Forte interpreta a Kevin Avery, el abogado que acepta representar al Coyote, mientras John Cena aparece del otro lado defendiendo los intereses de ACME. Lana Condor completa el reparto principal de esta mezcla de animación y acción real dirigida por Dave Green. La película nació a partir de un texto humorístico que Ian Frazier publicó en The New Yorker en 1990 imaginando precisamente cómo sería una demanda del Coyote contra su eterno proveedor.

Una historia sobre pelear contra una empresa gigante que terminó pareciéndose a su propia producción

Hay otra capa bastante divertida alrededor de Coyote vs. Acme. La película cuenta la historia de un personaje pequeño enfrentándose a una corporación gigantesca y, fuera de la pantalla, el proyecto tuvo que pasar por su propia pelea contra una de las compañías más grandes de Hollywood.

Warner Bros. Discovery decidió archivar la cinta en 2023 cuando ya estaba terminada, como parte de una estrategia financiera que también afectó producciones como Batgirl y Scoob! Holiday Haunt. La decisión provocó una enorme reacción entre cineastas, integrantes del equipo y fanáticos de los Looney Tunes, especialmente porque comenzaron a circular comentarios muy positivos de quienes habían podido verla en funciones de prueba.

Durante un tiempo parecía que Coyote vs. Acme terminaría encerrada para siempre en alguna bóveda. Finalmente Ketchup Entertainment adquirió los derechos por alrededor de 50 millones de dólares y consiguió llevarla a cines en 2026. La ironía era imposible de ignorar: una película sobre un Coyote reclamando frente a una enorme compañía había tenido que sobrevivir a una batalla corporativa para que el público pudiera verla.

En México, ACME probablemente tendría un expediente bastante grueso

El mensaje de Profeco es especial porque cualquiera que haya crecido viendo al Coyote entiende la cantidad de evidencia que podría presentar. Hay cohetes que cambian de dirección, resortes que se activan en el peor momento, explosivos con resultados inesperados y vehículos que prácticamente parecen diseñados para destruir a quien los compró.

Bajo las reglas del mundo real, un consumidor mexicano puede presentar reclamaciones cuando un producto incumple condiciones relacionadas con calidad, funcionamiento o seguridad. La Profeco cuenta con mecanismos para buscar reparación, reposición o devolución dependiendo del caso, así que la campaña consiguió trasladar una de las bromas más antiguas de los Looney Tunes a algo perfectamente reconocible para cualquier mexicano que alguna vez haya tenido que reclamar por algo que salió defectuoso.

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