Hay historias de amor que terminan y otras que se quedan dando vueltas en la cabeza durante años. Esta película de apenas 106 minutos pertenece a las segundas y está disponible en Netflix.
Cuando pensamos en películas románticas para llorar, es fácil irse directo a títulos como Diario de una pasión, La La Land o Siempre el mismo día. Son historias donde enamorarse viene de esa pequeña advertencia que el espectador entiende desde temprano: tarde o temprano algo va a doler.
Pero hay otro tipo de romance que pega distinto. Uno donde nadie necesita convertirse en villano y donde una decisión tomada muchos años atrás puede cambiar por completo la vida de dos personas. En vez de grandes declaraciones, aparecen conversaciones pendientes, miradas demasiado largas y esa pregunta que casi todos hemos tenido alguna vez: ¿qué habría pasado si las cosas hubieran sido diferentes?
Una de las historias románticas más aclamadas de los últimos años
Vidas pasadas, el debut como directora de Celine Song, parte justo de esa idea. La película sigue a Nora y Hae Sung, dos amigos de la infancia que crecen juntos en Corea del Sur hasta que la familia de ella emigra a Canadá. Pasan los años, cada uno construye su propia vida y, doce años después, vuelven a encontrarse a través de internet.
Greta Lee interpreta a Nora, mientras que Teo Yoo da vida a Hae Sung. Su relación atraviesa décadas y continentes hasta llevarlos a Nueva York, donde finalmente pueden verse cara a cara siendo adultos. Para entonces Nora está casada con Arthur, interpretado por John Magaro, y el encuentro coloca sobre la mesa todo aquello que quedó suspendido entre ellos desde la infancia.
Song tomó elementos de su propia vida para construir la historia. Al igual que Nora, la directora nació en Corea del Sur, emigró con su familia a Canadá cuando era niña y más adelante llegó a Nueva York. Esa cercanía con el material se siente en todo momento con llamadas que se alargan, silencios incómodos y conversaciones donde los personajes parecen estar pensando mucho más de lo que terminan diciendo.
Un romance sobre todas las vidas que pudimos tener
Una de las ideas que atraviesa Vidas pasadas es el inyun, un concepto coreano relacionado con los encuentros entre personas y los vínculos que podrían haberse formado a lo largo de muchas vidas. En la película funciona casi como un juego entre destino y casualidad: dos personas pueden cruzarse porque existe una historia enorme detrás de ese momento, aunque jamás lleguen a conocerla por completo.
Ahí entra buena parte del conflicto entre Nora y Hae Sung. Ambos se conocen profundamente y al mismo tiempo pertenecen a momentos distintos de sus vidas. Nora tiene una carrera, un matrimonio y una identidad construida lejos de Corea. Hae Sung representa una parte de ella que quedó congelada muchos años atrás.
Arthur también ocupa un lugar importante en esta historia. La película lo muestra como un hombre consciente de la conexión que existe entre su esposa y aquel amigo que viajó miles de kilómetros para verla..
Una película de 106 minutos que puede dejarte pensando durante días
La recepción acompañó a Vidas pasadas desde su paso por festivales hasta la temporada de premios. La cinta terminó nominada al Oscar a Mejor Película, mientras que Celine Song recibió otra nominación por su guion original. Fue un resultado enorme para una ópera prima pequeña que construye casi toda su fuerza alrededor de tres personajes conversando sobre amor, tiempo y las decisiones que los llevaron hasta ese lugar.
Y conviene tener pañuelos cerca. Vidas pasadas dura alrededor de una hora con 46 minutos y actualmente puede verse en Netflix México. Es de esas películas que pueden terminar de madrugada y dejarte unos minutos mirando la pantalla, pensando inevitablemente en una persona, una ciudad o alguna vida que pudo ser.