El famoso actor de Hollywood que consideraba a Cantinflas el mejor comediante del mundo

Mario Moreno consiguió algo que pocos artistas mexicanos de su generación podían presumir: hacer reír al público de su país y, al mismo tiempo, ganarse la admiración de algunas de las figuras más grandes del cine internacional.

Por Sergio Negrete

Cantinflas podía meterse en problemas durante minutos sin decir prácticamente nada concreto y aun así conseguir que todo el mundo entendiera perfectamente el chiste. Su pantalón caído, el pequeño bigote y esa forma de hablar dando vueltas alrededor de una idea terminaron creando un personaje reconocible mucho más allá de México.

Para los años cuarenta ya era una de las grandes estrellas del cine mexicano, con películas como Ahí está el detalle, Ni sangre ni arena y El gendarme desconocido. Su trabajo también comenzó a circular fuera del país, y de hecho, terminó llamando la atención de alguien que sabía bastante bien lo difícil que era hacer reír sin depender de una fórmula sencilla.

Charlie Chaplin llegó a considerar a Cantinflas uno de los grandes de la comedia

Ese admirador era Charlie Chaplin, creador de Charlot y una de las figuras fundamentales de la historia del cine. Durante décadas se le ha atribuido una frase contundente sobre Mario Moreno: después de conocer su trabajo, habría llegado a describirlo como "el mejor comediante del mundo" o "el mejor comediante vivo".

El elogio vino de Ni sangre ni arena, estrenada en 1941. En la cinta, Cantinflas termina confundido con un famoso torero y debe salir al ruedo prácticamente muerto de miedo, en una secuencia que mezcla su habilidad física, el absurdo y esa manera tan particular de convertir el caos en comedia. Después de conocer esa película, Chaplin quedó impresionado con el mexicano.

Cantinflas también admiraba profundamente a Chaplin

La admiración era mutua. Mario Moreno habló en distintas ocasiones sobre Chaplin y lo colocaba entre sus grandes referentes, aunque siempre marcaba una diferencia entre ambos estilos. Para Cantinflas, Chaplin tenía parte de su fuerza en la mímica y la técnica, mientras su propio personaje utilizaba además la palabra como una de sus principales armas cómicas.

Ambos terminaron conociéndose personalmente en 1964 en Ginebra, Suiza. Un estudio publicado en la revista académica Fotocinema recoge que, durante aquel encuentro, Chaplin le dijo al mexicano: "Tú y yo somos los más grandes". La respuesta atribuida a Cantinflas fue muy de su estilo: aceptó el cumplido sin demasiada modestia.

Hollywood terminó comprobando hasta dónde podía llegar Cantinflas

Cantinflas tuvo finalmente su gran oportunidad internacional con La vuelta al mundo en 80 días, estrenada en 1956. Ahí interpretó a Passepartout junto a David Niven y se convirtió en una de las principales atracciones de una producción gigantesca que recorrió distintos países y reunió a numerosas estrellas en pequeños cameos.

El resultado fue enorme. Moreno ganó el Globo de Oro como Mejor Actor de Comedia o Musical en 1957 por su actuación, mientras la película se llevó también el Globo de Oro a Mejor Película Dramática. La cinta también triunfó en los Oscar, con ocho nominaciones y cinco premios, incluido Mejor Película. Para ese momento, aquel comediante que había comenzado actuando en carpas mexicanas ya compartía créditos con algunas de las figuras más famosas del cine mundial.

Chaplin y Cantinflas nunca consiguieron hacer una película juntos, pero la comparación entre ambos siguió acompañando al mexicano durante toda su carrera. Uno había construido a Charlot desde el silencio y la expresión corporal. El otro podía llenar una escena hablando durante minutos sin llegar exactamente al punto. Dos caminos muy distintos hacia la misma meta: hacer reír.

Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'
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