Mientras en su país pasó sin pena ni gloria, la película conquistó a millones al otro lado del mundo y convirtió un clásico tema mexicano en un himno de nostalgia.
Emilio “El Indio” Fernández, fue una de las figuras más importantes del cine de la Época de Oro en México gracias a su aportaciones como actor y sobre todo como director, quien formó parte de las películas más importantes de la época como María Calendaria, Enamorada, Maclovia, entre muchas más.
Es por eso que al tener una carrera tan extensa, Emilio pasó por diversas situaciones, entre ellas un particular caso con la cinta Un día de vida, la cual tardó dos años en convertirse un éxito, solo que no México como se esperaría, pues su impactó llegó a la entonces Yugoslavia.
'Un día de vida': la joya de la Época de Oro que brilló al otro lado del mundo
Dirigida por Emilio “El Indio” Fernández, Un día de vida se estrenó en México en 1950 con una historia ambientada en la época de la Revolución Mexicana, protagonizada por Columba Domínguez como Belén Martí, una periodista cubana y con Roberto Cañedo en el papel del coronel Lucio Reyes.
La trama sigue a un coronel de la Revolución Mexicana sentenciado a muerte, cuya ejecución está programada para el 24 de junio, día del cumpleaños de su madre. Es por eso que le otorgan un último permiso para pasar sus últimas horas de vida junto a ella.
Aunque reunía todos los elementos dramáticos para triunfar en el México de aquellos años, Un día de vida atrajo a muy pocos espectadores a los cines. Su tropiezo en la taquilla nacional la condenó a ser olvidada, pero terminó convirtiéndose en un fenómeno completamente inesperado en el extranjero.
Una película que conmovió a toda una nación
Aunque Un día de vida pasó casi desapercibida en México, la cinta encontró una segunda vida en la antigua Yugoslavia tras la ruptura de esta nación con la Unión Soviética. Estrenada a finales de 1952, la producción se transformó de inmediato en un fenómeno cultural sin precedentes pues para 1953, se calculaba que cerca de la mitad de los habitantes de Belgrado –actual capital de Serbia que solía ser la capital de la antigua Yugoslavia– ya habían acudido a las salas de cine para presenciar el filme.
El secreto del impacto con la audiencia radicó en la profunda carga emocional de la historia, la cual conmovió de lleno en un momento vulnerable históricamente. Incluso, la interpretación de la famosa canción mexicana "Las Mañanitas" dentro de la trama impactó tanto que el clásico tema mexicano se resignificó por completo en territorio yugoslavo, convirtiéndose en un símbolo de tristeza, creando incluso su propia versión al serbocroata.