Después de décadas entre Hollywood, Pedro Almodóvar y algunos de los personajes más populares de su carrera, Antonio Banderas vivió en 2017 un episodio que terminó cambiando incluso su manera de actuar.
Antonio Banderas ha pasado por casi todos los registros posibles frente a una cámara. Fue el héroe de La máscara del Zorro, compartió pantalla con Tom Hanks en Filadelfia, se convirtió en una estrella de acción con Desperado y prestó su voz al Gato con Botas durante más de dos décadas. En España, su relación cinematográfica con Pedro Almodóvar comenzó mucho antes de que Hollywood aprendiera a pronunciar su nombre.
Pero una de las transformaciones más importantes de su carrera ocurrió lejos de cualquier set. En enero de 2017, mientras se encontraba en Inglaterra, el actor comenzó a sentir molestias después de hacer ejercicio. Primero apareció dolor en los brazos, después sudor frío, dificultad para respirar y una molestia en la mandíbula. Banderas entendió que algo estaba mal. Aquella noche terminaron colocándole tres stents en las arterias coronarias.
La pregunta que Antonio Banderas nunca olvidó
Banderas ha contado varias veces lo que ocurrió durante su estancia en el hospital. Mientras seguía conectado a distintos tubos y monitores, una enfermera de mayor edad entró a su habitación y comenzó una conversación que al actor le pareció desconcertante. "Me hizo la pregunta más extraña del mundo", recordaría años después.
La mujer quería saber si creía en la cultura popular. Después lanzó la verdadera pregunta: ¿por qué las personas dicen "te quiero con todo mi corazón" y no con todo su cerebro o cualquier otro órgano? Banderas intentó responder y ella le habló del corazón como un lugar al que culturalmente asociamos nuestros sentimientos. Luego le advirtió que durante las semanas siguientes probablemente se sentiría mucho más sensible de lo habitual.
La predicción se cumplió. El actor recordó que comenzó a llorar escuchando música, contemplando un cuadro o viendo una película. No volvió a encontrarse con aquella enfermera, pero la conversación se le quedó grabada porque describió con una precisión inesperada lo que terminó viviendo después del infarto.
El infarto también cambió su manera de actuar
Banderas ha sido cuidadoso al hablar de aquella experiencia. Sabe que un infarto puede tener consecuencias completamente distintas para cada persona y que él tuvo suerte. En su caso, llegó a describirlo años después como una especie de "bendición" porque lo obligó a reorganizar sus prioridades y a distinguir con mucha más claridad qué cosas quería conservar en su vida.
Pedro Almodóvar fue uno de los primeros en detectar el cambio. Cuando ambos comenzaron a trabajar en Dolor y gloria, el director percibió una fragilidad distinta en su viejo colaborador y le pidió que la utilizara para interpretar a Salvador Mallo, un cineasta que convive con problemas físicos, recuerdos, pérdidas y la sensación de que una parte importante de su vida ya quedó atrás.
Banderas terminó convirtiendo aquella sensibilidad en una de las actuaciones más celebradas de su carrera. Ganó el premio a Mejor Actor en el Festival de Cannes de 2019 y posteriormente consiguió su primera nominación al Oscar por Dolor y gloria. Para un intérprete que durante años había sido asociado con personajes intensos, seductores o de acción, Salvador Mallo mostró una versión mucho más contenida.
Después de aquello también cambió sus prioridades
El episodio de 2017 llegó en un momento en el que Banderas llevaba décadas trabajando casi sin descanso. Poco después reconoció que se estaba replanteando muchas cosas y que durante años había tenido una relación casi adictiva con el trabajo. La experiencia terminó acercándolo otra vez a Málaga y también impulsó uno de sus proyectos personales más importantes: el Teatro del Soho CaixaBank.
No significó abandonar el cine. Desde entonces ha vuelto a trabajar con Almodóvar, regresó como el Gato con Botas, participó en Indiana Jones y el dial del destino y continuó alternando producciones internacionales con proyectos teatrales en España. La diferencia está en cómo ha explicado que elige aquello a lo que quiere dedicar su tiempo.