Si 'El poder de la red' te dejó pensando en todo lo que las compañías tecnológicas pueden saber de nosotros, Netflix tiene una película que lleva esa inquietud hasta un terreno mucho más personal.
Facebook, Instagram, mensajes privados, ubicaciones, fotografías, contraseñas y contactos. El poder de la red vuelve sobre el enorme poder que adquirieron las plataformas digitales y las consecuencias de entregarles una parte cada vez mayor de nuestra vida. El problema es que esa conversación deja una pregunta mucho más cercana: ¿qué pasaría si alguien tuviera acceso directo a ese pequeño aparato donde guardamos prácticamente todo?
El cine surcoreano tiene una respuesta y no es precisamente tranquilizadora. En 2023, Netflix estrenó un thriller que toma una acción completamente cotidiana: perder el teléfono después de una noche con amigos y la convierte en el inicio de una pesadilla. Dura poco menos de dos horas, está protagonizado por Chun Woo-hee y Yim Si-wan y probablemente consiga que revises dos veces dónde dejaste el celular antes de irte a dormir.
Todo comienza con un celular perdido
La película es Identidad desbloqueada. Na-mi lleva una vida bastante normal: trabaja en una pequeña empresa, ayuda a su padre en una cafetería, habla con sus amigas y utiliza el teléfono para prácticamente todo lo demás. Una noche pierde el aparato en el autobús. Para su suerte, alguien lo encuentra y consigue devolvérselo.
O al menos eso parece. Quien recoge el teléfono es Jun-yeong, un desconocido que encuentra la manera de instalar software espía antes de regresarlo a su propietaria. Desde ese momento puede observar su pantalla, conocer sus contraseñas, seguir sus movimientos y descubrir quiénes forman parte de su círculo más cercano. Na-mi continúa utilizando el aparato sin saber que hay otra persona mirando cada cosa que hace.
El miedo funciona porque todos llevamos uno en el bolsillo
Kim Tae-joon, quien debutó como director con esta película, encontró la fuerza del thriller en algo muy sencillo: prácticamente cualquiera puede reconocerse en Na-mi. Chun Woo-hee explicó que precisamente le interesaba ese miedo realista, porque perder un smartphone es una posibilidad cotidiana y todos sabemos la cantidad de información personal que puede contener.
La película aprovecha las pantallas para mostrarnos cómo funciona la vida de su protagonista. Mensajes, videos, búsquedas y aplicaciones aparecen frente al espectador mientras poco a poco comprendemos cuánto puede saber alguien de otra persona sin necesitar entrar a su casa. Identidad desbloqueada encuentra ahí sus mejores momentos: la tecnología que hace más sencilla la rutina también permite reconstruirla casi por completo.
Al mismo tiempo aparece Woo Ji-man, un detective interpretado por Kim Hee-won que investiga una serie de asesinatos y comienza a encontrar conexiones mucho más personales con el sospechoso. Las dos historias avanzan juntas hasta convertir lo que parecía un caso de acoso digital en algo mucho más peligroso.
Basada en una historia que ya había llegado al cine
Identidad desbloqueada adapta la novela japonesa Sumaho o Otoshita dake nanoni, de Akira Shiga. El libro ya había sido llevado al cine en Japón en 2018 bajo el título Stolen Identity, pero Kim Tae-joon reconstruyó varios elementos para su versión surcoreana y convirtió a Jun-yeong en una amenaza todavía más directa.
Ahí está la mejor conexión para quienes salen de El poder de la red. Las dos películas funcionan en escalas completamente distintas: una observa el poder de una enorme plataforma y las decisiones tomadas desde sus oficinas, y la otra reduce todo hasta una sola mujer y un solo teléfono. Pero ambas terminan alrededor de la misma materia prima: información sobre quiénes somos, qué hacemos y con quién hablamos.