Antes de Bárbara Mori, 'Rubí' costaba un peso y los mexicanos conocían su historia página por página
por Sergio Negrete

Mucho antes de convertirse en una de las villanas más famosas de las telenovelas, la ambiciosa joven que soñaba con ser millonaria conquistó a los lectores de una historieta mexicana.

Para quienes crecieron viendo telenovelas en los años 2000, recordar Rubí es pensar inmediatamente en Bárbara Mori, su mirada desafiante y sus frase que se volvieron inolvidables. La producción de 2004 convirtió a su protagonista en un fenómeno de la televisión mexicana, acompañada por Eduardo Santamarina, Sebastián Rulli y Jacqueline Bracamontes. Sus romances, traiciones y discusiones siguen apareciendo en redes sociales, donde nuevas generaciones han descubierto a una de las protagonistas más ambiciosas del melodrama.

Pero la historia de aquella joven que utilizaba su belleza para escapar de la pobreza comenzó mucho antes de que las cámaras llegaran a un foro de Televisa. En los años sesenta, cuando las familias mexicanas compraban historietas en los puestos de periódicos, los relatos románticos se leían por entregas. Había que esperar al siguiente número para descubrir qué ocurría con los personajes, una costumbre que convirtió a varias publicaciones en auténticos fenómenos populares.

'Rubí' nació en una historieta que costaba solamente un peso

La primera versión de "Rubí" apareció en 1963 dentro de la revista Lágrimas, Risas y Amor, publicada por Editorial Argumentos. Su autora fue Yolanda Vargas Dulché, una de las escritoras más populares de México, mientras que las ilustraciones estuvieron a cargo de Antonio Gutiérrez. Cada ejemplar costaba un peso y permitía seguir las aventuras de una protagonista que rompía con la imagen tradicional de las heroínas románticas.

En aquellas páginas, Rubí era una joven de origen humilde, piel clara, cabello oscuro y ojos verdes que soñaba con alcanzar una posición económica privilegiada. Sabía perfectamente el efecto que provocaba su belleza y estaba dispuesta a aprovecharla para conseguir lo que deseaba. El amor, la amistad y los sentimientos de quienes la rodeaban quedaban frecuentemente sometidos a sus planes para obtener dinero y reconocimiento social.

La historieta se publicó entre 1963 y 1964, cuando las revistas ilustradas todavía eran una de las principales formas de entretenimiento en México. Los lectores seguían las entregas de una mujer que mentía, manipulaba y tomaba decisiones cada vez más crueles para ascender socialmente. Su historia llegó a las páginas de una publicación que también daría a conocer personajes como María Isabel y Yesenia, otras creaciones de Vargas Dulché que años después encontrarían su lugar en la televisión.

Yolanda Vargas Dulché creó a una de las primeras grandes villanas protagonistas

Para cuando escribió Rubí, Vargas Dulché ya había construido una carrera dentro de las historietas mexicanas. Comenzó publicando relatos durante los años cuarenta y terminó convirtiéndose en una figura fundamental de la narrativa popular. Sus personajes solían enfrentarse a conflictos familiares, diferencias económicas y romances complicados, asuntos que conectaban con un público acostumbrado a encontrar esas historias en publicaciones semanales.

Rubí tenía una cualidad que la distinguía de otras protagonistas: sus malas decisiones eran el motor de la historia. Los lectores seguían sus engaños y traiciones aun cuando sabían que estaba lastimando a quienes la querían. Su belleza también formaba parte de las ilustraciones, con labios rojos, una mirada penetrante y un lunar que se convirtió en uno de sus rasgos más reconocibles.

El éxito de Lágrimas, Risas y Amor fue enorme. Un estudio de la Hemeroteca Nacional de México señala que la publicación llegó a alcanzar una circulación semanal de millones de ejemplares durante los años sesenta, convirtiéndose en una de las revistas más leídas del país. Muchas de aquellas historias tardaban meses en llegar a su desenlace y sus seguidores regresaban cada semana para comprar la continuación.

Yolanda Vargas Dulché murió en 1999, cinco años antes del estreno de la versión protagonizada por Mori. Nunca llegó a ver aquella interpretación que millones de mexicanos recuerdan, aunque sí conoció el éxito de sus primeras adaptaciones. La historia que comenzó en una revista de un peso terminó atravesando generaciones, desde los lectores que esperaban una nueva entrega en el puesto de periódicos hasta quienes todavía repiten las frases de Bárbara Mori frente a la televisión.

Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'
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