Críticas
4,0
Muy buena
El Corazón de la Bestia

'El corazón de la bestia': la conmovedora película de Brad Pitt y su perro explora la fragilidad humana y la fuerza del amor incondicional

por Uriel Linares

La tecnología y las banalidades que tenemos hoy día han alejado al ser humano de conexiones que realmente sacudan su percepción de la vida. La capacidad de sorprendernos es casi imposible: la violencia, las malas noticias, los abusos que vemos diariamente en la televisión y redes sociales nos han hecho insensibles. Entonces, ¿qué pasa cuando una película que busca contrarrestar todos estos conceptos llega al cine y de paso es protagonizada por la superestrella Brad Pitt y un tierno e inspirador Pastor Alemán? Bueno, una de las joyas inesperadas que Hollywood trae para este año: El corazón de la bestia.

El corazón de la bestia es una película que por años formó parte de una lista negra de proyectos que Hollywood no quería producir, pero fue Damien Chazelle y la productora Olivia Hamilton quienes apostaron por contar esta intensa historia de supervivencia con un mensaje claro: disfruta tu presente, aprende del pasado y ama a tu mascota, quien puede convertirse en tu compañero de vida y tu corazón entero.

¿De qué trata El corazón de la bestia?

La historia sigue a James Belmont (Brad Pitt), un exsoldado de las Fuerzas Especiales del Ejército de Estados Unidos, sufre un accidente justo a su perro de combate, Odín. Juntos quedan completamente aislados del mundo en los inhóspitos e implacables territorios de Alaska.

Sin recursos, sin apoyo y sin la posibilidad de un rescate, ambos inician una travesía desesperada a través de uno de los entornos más hostiles del planeta. Entre montañas heladas, tormentas repentinas y terrenos casi imposibles de atravesar, cada paso hacia adelante supone un riesgo constante contra la naturaleza.

Pero a medida que intentan encontrar una ruta de regreso a la civilización, la supervivencia se vuelve cada vez más complicada cuando James se ve obligado a enfrentar a los fantasmas de su pasado como militar, donde las heridas invisibles comienzan a aflorar en medio del aislamiento. Acompañado de su mejor amigo, el vínculo entre ambos será fundamental para librar su mayor batalla hasta el momento.

Brad Pitt vuelve con una actuación digna de recordarse

Para este momento, Brad Pitt ha construido una de las carreras actorales más grandes y conocidas del cine moderno. Además ha demostrado que no solo es un rostro atractivo, también se ha posicionado como uno de los mejores actores de su generación y amo de la taquilla.

Con esto sobre la mesa, Pitt vuelve como un hombre rudo, un estereotipo que le sigue encajando perfecto. Pero a diferencia de otras películas como Fury, en esta ocasión presenta a un hombre más entrañable, herido por su pasado, pero con el corazón sanado por su fiel compañero de cuatro patas.

Las múltiples capas emocionales con las que su personaje cuenta, van revelando a un hombre que aprecia de momentos simples de la vida y quien encontró en la naturaleza un buen lugar para vivir su retiro. Pero el accidente antes mencionado da la oportunidad a Pitt de tomar escenas dramáticas y de acción, para presentar a un personaje luchador y protector de su perro.

Y claro, existen momentos reflexivos donde el rostro del veterano actor de El club de la pelea y Seven, vuelve a dar muestra de su calidad interpretativa, profundizando en el dolor que supera el físico.

Una película para ver si amas a los perros

En esta crítica no vas a encontrar ningún spoiler que arruine tu experiencia viendo El corazón de la bestia, pero lo que sí quiero mencionar es la calidez con la que el guion presenta a Odín, un perro veterano de guerra que desde el primer segundo te gana el corazón con su temperamento amoroso y protector hacia su amo.

Y en cuanto logras entender su pasado y qué lo llevó a compartir su vida junto a este militar, en todo momento velas por su seguridad en cuanto emprenden esta peligrosa travesía por los rincones más peligrosos de la naturaleza de Alaska.

También adoro a los animales, tengo perros que considero hijos propios y odio cuando una película te engaña con una historia aparentemente tierna y termina por hacerle cosas horribles a los perros en la historia para obligarte a sufrir y llorar. En el caso de El corazón de la bestia es distinto, pues estamos ante un personaje humano que sería capaz de dar su vida con tal de salvar a su compañero peludo.

Cada escena de tensión tiene un trasfondo narrativo que va de acuerdo a la lógica de la situación y aún así, logran darle un tono conmovedor e inspirador a sus protagonistas, algo que no siempre sucede en historias de esta clase.

Escenarios mágicos que contribuyen con la historia

Y aunque la historia sucede en Alaska, la realidad es que la producción filmó toda la película en Nueva Zelanda, un país conocido por sus grandes montañas y parajes boscosos. Con esto de trasfondo, la película se vuelve casi que una experiencia inmersiva.

Una cosa es poner la cámara a filmar frente a cientos de árboles, otra es realmente convertirla en un personaje con peso en la historia. Cada reto, sufrimiento y recompensa que tienen los dos protagonistas, es acompañado del rigor de explorar la naturaleza a pie, pues cada río, pendiente, rama y fauna, son una completa amenaza y agasajo para el público y la historia.

El corazón de la bestia es una película que sí tocará tu corazón y quizá, en una de esas, te ponga un nudito en la garganta y te haga derramar una que otra lágrima. Insisto, no por una historia tramposa, sino por la muestra de amor y entrega que tienen los protagonistas, pues al final se volvieron uno mismo.

Sin olvidarnos de la reflexión más profunda de la película: el ser humano no debe olvidar de dónde viene ni hacia dónde va. Tampoco de lo frágil que somos en cuanto ponemos un pie afuera de nuestros lujos modernos. Y aún así, vale la pena ser frágil en un mundo salvaje, pues es la única manera de apreciar cada segundo que vives y si lo haces con la compañía correcta, el viaje, aunque sea difícil o doloroso, valdrá la pena, pues tu corazón mantendrá la flama que otros pusieron en ti.