Durante más de cuatro décadas, Nicolas Cage ha hecho prácticamente de todo frente a la cámara. Ha sido un anti-héroe en Ghost Rider, un villano inquietante en Renfield, un sujeto atormentado en Hombre de familia y hasta una versión exagerada de sí mismo en El peso del talento. Pocos actores pueden presumir una filmografía tan impredecible y, al mismo tiempo, tan reconocible.
Esa capacidad para moverse entre el cine comercial y proyectos mucho más arriesgados es parte de su encanto. Mientras otros actores buscan estabilidad, Cage prefiere el vértigo. Y ahora, cuando parecía que ya lo habíamos visto todo en su carrera, ha llegado una noticia que activó la nostalgia cinéfila: casi 25 años después, Cage está listo para reencontrarse con una auténtica leyenda del cine de acción.
Un reencuentro que nadie veía venir
Se trata del cineasta John Woo. Ambos trabajaron juntos en Contracara, una película que marcó época y que todavía hoy es referencia obligada para los fans del género. Todo ocurrió en los 90s, entre explosiones estilizadas, disparos en cámara lenta y un duelo actoral con John Travolta que se volvió icónico.
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Pero lo interesante nuevo proyecto no es, ni de lejos, lo que muchos esperaban. Cuando se supo que Woo y Cage volverían a colaborar, más de uno dio por hecho que estábamos ante "Contracara 2". Sin embargo, la realidad va por otro camino, uno mucho más calmado, más contenido y más ambicioso desde otro ángulo.
Un proyecto distinto, con aroma a premios
La película en cuestión se titula Gambino, y todo apunta a que será una propuesta bastante atípica dentro de la filmografía de John Woo. Lejos de las balas y los tiroteos coreografiados , este nuevo trabajo parece inclinarse hacia un tono más introspectivo y serio. De hecho, podría ser de esos con estatuillas doradas de por medio.
Roger Ebert
Para Cage, esto no es terreno desconocido. Anteriormente, el actor ha demostrado que puede sostener historias más íntimas y emocionales sin necesidad de pirotecnia. Pero para Woo representa un pequeño salto y un cambio de ritmo que podría sorprender tanto a críticos como a espectadores. El director legendario decidió salirse de su zona de confort y el resultado puede ser algo muy especial y totalmente inesperado.
Lo fascinante de todo esto es que encaja perfectamente con el momento actual de Nicolas Cage. En los últimos años, el actor ha abrazado proyectos que priorizan el personaje y la historia por encima del espectáculo fácil. Ha trabajado con directores jóvenes, ha apostado por guiones poco convencionales y ha demostrado que todavía tiene mucho que decir. Gambino parece seguir esa línea: una película que no busca el ruido inmediato, sino dejar huella.