Cuando pensamos en Netflix, lo primero que suele venir a la cabeza son todos esos fenómenos masivos de la plataforma. La ciencia ficción nostálgica de Stranger Things, el glamour ligero de Emily in Paris o los dramas juveniles que arrasan en redes como Belleza verdadera. Todas son series fáciles de ver, de comentar y de maratonear sin pensar demasiado.
Pero el gigante del streaming es más grande que eso. Entre su catálogo se esconden películas que no buscan likes inmediatos ni conversaciones virales, sino algo más incómodo: hacerte pensar. Y aquí es donde la filosofía entra en juego, con una película que usa los conceptos que Friedrich Nietzsche lanzó al mundo hace más de un siglo y que, curiosamente, siguen encajando perfecto en relatos sobre futuros devastados y tecnología.
Un futuro roto y una mente clonada
La película que lleva todo esto al extremo se llama JUNG_E y llegó a Netflix casi sin hacer ruido. Pero esta no es una cinta para poner de fondo mientras miras el celular. Es una de esas historias que te obligan a prestar atención, a unir piezas y a aceptar que no todo será explicado con claridad.
Netflix
La historia nos sitúa en el siglo XXII, en un mundo donde el cambio climático ha vuelto la Tierra prácticamente inhabitable. Los humanos sobreviven en refugios artificiales mientras siguen peleando entre ellos. La guerra no se ha ido a ningún lado, solo cambió de escenario. En medio de este conflicto surge Jung-E, una legendaria líder militar cuya mente se convierte en la clave para ganar la batalla definitiva.
La solución que propone la ciencia es tan brillante como perturbadora: clonar su cerebro una y otra vez para crear una inteligencia artificial capaz de comandar la guerra sin errores humanos. Y ahí es donde la película deja de ser solo ciencia ficción para convertirse en un auténtico laberinto mental.
¿La mente es solo un archivo?
JUNG_E no pregunta si la tecnología puede hacerlo, solo lo da por hecho. La pregunta real es otra: ¿qué pasa con la identidad cuando una mente se copia infinitamente? ¿Sigue siendo la misma persona o solo una simulación funcional? Cada clon conserva fragmentos del pasado, emociones residuales, impulsos que no deberían estar ahí. Como si la conciencia se negara a desaparecer del todo.
Wherever I Look
Y aquí es donde el eco de Nietzsche se vuelve evidente. La idea del eterno retorno, de repetir una y otra vez la misma existencia, se materializa de forma brutal. Jung-E revive, muere, vuelve a despertar. Pero siempre lo hace para luchar y obedecer, quedando atrapada en un ciclo que no eligió. ¿Dónde queda la voluntad?
La cinta no es una historia fácil ni complaciente. No busca el impacto inmediato, sino el desgaste emocional. Cada escena suma una capa más de incomodidad, de preguntas sin resolver. Y eso es totalmente intencional: JUNG_E quiere que salgas de ella con la cabeza llena de dudas.