El 2026 arranca con la pérdida de un legendario cineasta europeo, sobresaliente dentro del cine europeo gracias a títulos como Sátántangó y The Turin House, cuya obra fue una fuerte influencia en el trabajo de directores estadounidenses como Jim Jarmusch y Gus Van Sant. De acuerdo con MTI, la agencia nacional de noticias de Hungría, Béla Tarr ha fallecido a los 70 años.
Fue la Academia de Cine Europeo la que reveló la causa de su muerte luego de compartir un memorial en su página web, señalando que el director murió “después de una larga y grave enfermedad”. A lo largo de su carrera, Tarr dirigió nueve largometrajes entre 1979 y 2011, resaltando largas tomas, visuales en blanco y negro, y alejándose de las narrativas convencionales.
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Entre los temas que Béla Tarr filmó en sus películas se encuentran la existencia humana y las vidas de los marginados retratadas frente a horizontes del post comunismo húngaro. Una de sus cintas más populares internacionalmente es Sátántangó, una adaptación de la novela escrita por László Krasznahorkai que se filmó en un total de 450 minutos, ganando el título de uno de los largometrajes más largos de la historia.
Las películas del cineasta húngaro se caracterizan por sus complejas tomas que se alargan por minutos, pareciendo lentas ante el espectador y siendo descritas por los críticos como "realismo temporal". Van Sant nombró el tiempo de Tarr como una influencia significativa para su Trilogía de la Muerte, compuesta por Gerry, Elephant y Last Days.
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En 2011 ganó el Oso de plata al Premio del jurado en el Festival de Cine de Berlín y además de su aportación como cineasta, Béla Tarr también se dedicó a desarrollar programas educativos de cine y fundó una escuela internacional en Sarajevo en 2012 que contó con las enseñanzas de talentos como los de Apichatpong Weerasethakul, Tilda Swinton, Juliette Binoche y el mexicano Carlos Reygadas.