Hace 35 años, Volver al futuro 3 cerró una de las trilogías más queridas del cine con una apuesta arriesgada: mandando a Marty McFly y al Doc Brown directo al Viejo Oeste. Nada de ciudades futuristas ni "hoverboards". Aquí, el personaje de Michael J. Fox tocaba polvo, montaba caballos y tenía duelos al sol. Fue así que el público obtuvo un cierre lleno de corazó y humor, generando cariño por el cine clásico.
Volver al futuro 3 está llena de referencias sutiles. Desde la forma en que se presenta Hill Valley en 1885 hasta pequeños guiños a películas clásicas del oeste que solo los más clavados reconocen. Pero entre todos esos detalles hay uno especialmente curioso, que no tiene que ver con la historia, sino con quienes la hicieron posible.
El hombre detrás de la cámara, frente a ella
En una escena aparentemente inofensiva, mientras Marty y Doc posan frente a la torre del reloj del pueblo, aparece un hombre tomando una fotografía. Todos pensarían que se trataba de un extra más pero no. Ese fotógrafo es Dean Cundey, el legendario director de fotografía de toda la trilogía de Volver al futuro.
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Cundey no solo fue clave para que los viajes en el tiempo se vieran coherentes y espectaculares, también ayudó a que cada época tuviera una identidad visual propia sin romper la unidad de la saga. Su trabajo con la luz, los colores y el encuadre fue esencial para que el público creyera en el DeLorean, en el futuro y en el Viejo Oeste.
Una alianza creativa fundamental
La colaboración entre Dean Cundey y Robert Zemeckis fue mucho más allá de Volver al futuro. Juntos construyeron algunos de los mundos más icónicos del cine moderno. Uno de los ejemplos más claros es ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, donde la fotografía fue crucial para mezclar animación y acción real de forma convincente. Sin ese trabajo técnico preciso, la película simplemente no habría funcionado.
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Por eso, el hecho que Cundey aparezca en Volver al futuro 3 no es un simple cameo gracioso. Es un gesto de reconocimiento y una forma elegante de decir que este hombre también hizo posible todo esto. Y que su aparición sea como fotógrafo no es casualidad. Es casi un chiste interno: el tipo que literalmente capturó la saga con su cámara, ahora aparece capturando un momento dentro de ella.
Este tipo de secretos son los que hacen que Volver al futuro envejezca tan bien. No depende solo de la nostalgia, sino de un cuidado artesanal que se nota incluso décadas después. Cada vez que la miras trae algo nuevo, como un detalle escondido o una referencia que antes se escapó.