Dentro del universo literario de El Señor de los Anillos creado por el escritor J.R.R. Tolkien, y dado a conocer al mundo en la década de 1950, los hobbits son una raza pequeña, pacífica y estrechamente ligada a la tierra que habitan en "La Comarca" y viven de la agricultura, y otros recursos naturales. También son seres valerosos, perspicaces y sumamente entregados a los suyos, por lo que se convirtieron en uno de los símbolos más reconocibles de la fantasía moderna, gracias a películas como El Hobbit: Un viaje inesperado y la trilogía épica de Peter Jackson que los adaptó a la gran pantalla en formato live-action.
Respecto a su nombre, sabemos que J.R.R. Tolkien eligió el nombre de "hobbit" para que al referirse a ellos fuera clara su humildad, resiliencia y empatía, por lo que con el paso del tiempo este término trascendió el ámbito literario, y se integró al lenguaje coloquial como sinónimo tanto de individuos con estas características emocionales como a seres de baja estatura que viven en comunidades pequeñas y son autosuficientes.
Los "hobbits" fuera del mundo fantástico de Tolkien
New Line Cinema
Pero lo más asombroso fue que dicha asociación cultural, llevó el término “hobbits” a disciplinas como la Historia y la Antropología, donde en 2003 una especie humana de pequeño tamaño en la isla de Flores, en Indonesia, fue catalogada como "Los hobbits humanos", pese a contar con el nombre científico de Homo floresiensis.
El apodo se popularizó tan rápidamente en la divulgación científica y los medios de comunicación, que tiempo después, un estudio reciente realizado por científicos de Australia, Indonesia e Irlanda -que aún está en fase de revisión-, analizó las causas de la desaparición de Homo floresiensis hace aproximadamente 50 mil años, determinando que "Los hobbits humanos" se extinguieron por condiciones físicas y naturales que escaparon de su control.
Y es que tras centrarse en la cueva de Liang Bua -y reconstruir la historia climática de la zona mediante el análisis geoquímico de espeleotemas, que son formaciones de minerales dentro de las cuevas creadas por la precipitación de minerales disueltos en agua subterránea, como el carbonato de calcio-, se determinó que la combinación de varios indicadores de precipitaciones locales y estacionales afectó su medio de vida y el abastecimiento de recursos naturales.
Los "hobbits humanos" y su extinción
El "hobbit de flores" o "hobbit humano". Imagen: National Geographic.
Según los resultados de la investigación, estas regiones mostraron una disminución prolongada de la precipitación media anual, que pasó de alrededor de mil 560 milímetros a 960 milímetros entre hace 76 mil y 55 mil años, provocando que durante la etapa final de ocupación -entre hace 60 mil y 50 mil años- las lluvias de verano descendieran a mínimos históricos cercanos a los 430 milímetros, generando estrés hídrico y una recarga limitada de las fuentes de agua dulce.
Traducido al español, esto quiere decir que la aridificación del paisaje habría afectado tanto a Homo floresiensis -como a su principal presa, que era el estegodón-, provocando una intensa de competencia por recursos y alimento que finalmente derivó en la migración y el abandono del sitio.
Según Gizmodo, aunque antes se consideró el nombre Homo hobbitus para esta especie, finalmente fueron denominados Homo floresiensis por la importancia de la isla de Flores, mientras que el apodo de “hobbits humanos” permaneció como una referencia cultural que conecta la ciencia con la literatura, y nos permite entender con mayor claridad cómo fueron las dinámicas de nuestros antepasados alrededor del mundo.