Hablar de Leonardo DiCaprio es hablar de una carrera construida a base de riesgos. De pasar del galán juvenil en Titanic a personajes rotos, obsesivos y profundamente incómodos en El Lobo de Wall-Street. Y del otro lado está Mark Ruffalo, el inolvidable Hulk de Los Vengadores. El actor es un intérprete mucho más silencioso, pero igual de poderoso, capaz de transmitir dudas, culpa y humanidad con una sola mirada.
Pero cuando ambos coincidieron en una misma película, no se trató de una colaboración cualquiera. Hubo algo especial en ese cruce y más aún cuando quien está detrás de la cámara es Martin Scorsese. El resultado no fue un thriller convencional: fue algo mucho más inquietante. Algo que desde su estreno ha generado debate y obsesión.
El thriller que nadie olvida
La película es La isla siniestra, disponible en Netflix, y basada en el best-seller de Dennis Lehane. Dirigida por Martin Scorsese, se convirtió en uno de los thrillers psicológicos más comentados de la década.
Looper / Netflix
La historia se sitúa en 1954 y sigue al detective Teddy Daniels, interpretado por DiCaprio, quien es asignado a investigar la desaparición de una paciente del Hospital Ashecliffe, un centro psiquiátrico ubicado en la remota Isla Shutter, cerca de Boston. Desde el inicio, el caso está cargado de tensión y de motivos personales que Teddy no parece del todo dispuesto a enfrentar.
Una investigación rodeada de sospechas
Teddy llega a la isla acompañado por su compañero Chuck, encarnado por Ruffalo. Juntos comienzan a indagar en un entorno hostil, cerrado y profundamente perturbador. Muy pronto, Teddy empieza a sospechar que su presencia en la isla no es casual. Cree que los doctores del hospital esconden algo y que sus métodos van desde lo éticamente cuestionable hasta lo ilegal.
Looper
El problema es que cada vez que intenta avanzar, encuentra obstáculos. El hospital le niega el acceso a archivos clave, las respuestas son evasivas y el ambiente se vuelve cada vez más opresivo. Es como si alguien estuviera jugando con él y todo fuera parte de un plan cuidadosamente diseñado.
La situación se complica cuando un huracán azota la isla, cortando toda comunicación con el exterior. Algunos de los internos más peligrosos escapan, el caos se instala y la línea entre lo real y lo imaginado empieza a desdibujarse. Teddy ya no solo investiga un caso: empieza a dudar de su compañero, de sus recuerdos y de su propia cordura.
Un final que divide y obsesiona
Hablar de La isla siniestra sin mencionar su final es casi imposible. Es uno de esos cierres que obligan a replantear todo lo que acabas de ver. Algunos lo aman, otros lo odian: ero nadie lo olvida. Y eso, en el cine, es un logro enorme.
¿Por qué verla o revisitarla en Netflix? Si te gustan los thrillers que no te tratan como espectador pasivo, La isla siniestra es una apuesta segura. No da respuestas fáciles ni conclusiones cómodas. Te obliga a pensar, a dudar y a sacar tus propias conclusiones.