"Fue lo mejor que me pasó en la vida": la impactante razón por la que Antonio Banderas agradece haber sufrido un infarto
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Cuando Antonio Banderas dijo que fue "lo mejor que le pasó", no habla del hecho en sí, sino de lo que vino después.

Hay frases que descolocan, que te obligan a frenar la lectura y volver a empezar, solo para asegurarte de que entendiste bien. "Fue lo mejor que me pasó en la vida" no es algo que uno espere leer cuando se habla de una experiencia límite. Mucho menos cuando viene de alguien como Antonio Banderas que ha vivido éxito, fama internacional y una carrera que muchos firmarían sin pensarlo.

Pero hay momentos que no entienden de estatus, premios ni alfombras rojas. Momentos que llegan sin pedir permiso y que vienen con una lección bajo el brazo. En el caso del actor de Érase una vez en México y Desperado, ese punto de quiebre no solo cambió su forma de trabajar, sino su forma de estar en el mundo.

Gato con botas
Gato con botas
Fecha de estreno 2 de diciembre de 2011 | 1h 30min
Dirigida por Chris Miller (II)
Con Antonio Banderas, Salma Hayek, Zach Galifianakis
Medios
3,5
Usuarios
3,4
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La advertencia que lo cambió todo

Fue en 2017 cuando Antonio Banderas sufrió un infarto. Un evento médico serio que lo puso frente a una realidad imposible de maquillar. Y, contra todo pronóstico, lejos de definirlo como una tragedia absoluta, el propio actor describió como "una de las mejores cosas que le pasaron en la vida".

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Según explicó, fue como si alguien le pusiera unas gafas nuevas. De pronto, todo se veía con nitidez. Lo no importante accesorio perdió peso y lo esencial ocupó su lugar: familia, amigos y el tiempo. Y algo más profundo: la razón original por la que decidió ser actor.

Volver al origen (de verdad)

Después de ese episodio, Banderas empezó a tomar decisiones distintas. No solo personales, también profesionales. El dinero y la popularidad dejaron de ser el eje central. Empezó a preguntarse por qué aceptaba un proyecto y qué le devolvía a cambio, más allá del éxito inmediato.

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Ese cambio de mirada se reflejó en su carrera. Papeles más selectivos y proyectos con sentido personal. Pero el giro más significativo no tuvo que ver con cámaras ni escenarios. Tras décadas viviendo en Estados Unidos, Antonio Banderas tomó una decisión que muchos no vieron venir: volver a Málaga.

El regreso a casa

España no se volvió una visita. No fue una escapada ocasional, sino regresar de verdad: reconectar con su ciudad natal, con su gente y con una vida menos acelerada. Málaga dejó de ser un recuerdo y volvió a ser presente.

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Ahí abrió su teatro, se involucró en proyectos culturales locales y encontró una rutina más humana. No fue una huida de Hollywood, sino una reconciliación consigo mismo.

Trabajar distinto, vivir distinto

Banderas ha sido claro al respecto: el infarto no lo frenó, lo reordenó. Le enseñó a escuchar su cuerpo, a respetar sus límites y a entender que el éxito no sirve de mucho si no puedes disfrutarlo.

Desde entonces, habla con naturalidad de ese episodio. Sin miedo y sin dramatismo. Como quien entiende que la vida, a veces, te sacude para que despiertes. Y quizá por eso sus palabras resuenan tanto. Porque no vienen de alguien que perdió todo, sino de alguien que lo tenía casi todo y aun así necesitaba parar.

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