A veces parece que el cine solo se divide en dos grandes terrenos: el drama romántico que te rompe el corazón, como Titanic, o la ciencia ficción espectacular que te deja pensando durante días, como Duna. Pero el cine es mucho más amplio que eso, y hay géneros que no buscan hacerte suspirar ni imaginar futuros lejanos, sino enfrentarte a algo mucho más incómodo.
El cine bélico es uno de ellos. Un territorio áspero, duro y que no siempre apela al entretenimiento sino a la bomba emocional. Y cuando una plataforma como Netflix decide apostar fuerte por este tipo de historias, el resultado puede ser devastador. No por espectacular, sino por lo honesto que es.
En este caso, hablamos de una película que no se anda con rodeos. Una cinta que no romantiza la guerra ni la convierte en aventura. Todo lo contrario: la muestra como una experiencia brutal que devora a quienes caen en ella. Y lo más impactante es que todo parte de un libro escrito hace casi un siglo.
Una historia nacida del horror real
Sin novedad en el frente, cuyo título original es "Im Westen nichts Neues", fue escrita por Erich Maria Remarque, un exsoldado alemán que conoció la Primera Guerra Mundial desde dentro. No desde los mapas ni las estrategias, sino desde las trincheras, el miedo constante y la pérdida diaria.
Netflix
La novela se convirtió rápidamente en un referente antibélico. No buscaba explicar quién tenía razón o quién ganó. Buscaba algo más simple y más doloroso: mostrar lo que la guerra le hace a los jóvenes que son enviados al frente llenos de ideas que no sobreviven al primer disparo.
Y en 2022, llegó a Netflix a cargo por Edward Berger. Desde el inicio queda claro que no será una experiencia cómoda. Aquí no hay heroísmo ni escenas pensadas para levantar el ánimo. Hay lodo, sangre y cansancio extremo.
Una adaptación que no suaviza nada
La historia sigue a Paul Bäumer, un adolescente que, junto a sus amigos Albert y Müller, se alista en el ejército alemán impulsado por un patriotismo exagerado y casi ingenuo. Al principio, todo parece ser llevadero. Pero esa ilusión se rompe demasiado rápido.
Netflix
El verdadero frente no se parece en nada a lo que Paul imaginaba. Las trincheras son húmedas y mortales. Las bajas no se cuentan en discursos, se viven en silencios incómodos y miradas perdidas.
Soldados como piezas descartables
Uno de los puntos más duros de la película es cómo retrata la desconexión entre quienes toman decisiones y quienes las pagan. Los altos mandos aparecen lejos del frente, obsesionados con el honor, las negociaciones y las estadísticas. Mientras tanto, en el barro, los soldados solo intentan sobrevivir un día más.
Paul y sus compañeros no son héroes de póster. Son cuerpos agotados y números reemplazables dentro de una maquinaria que no se detiene. Y la película no te deja olvidarlo ni un segundo.
Y aunque habla de la Primera Guerra Mundial, su mensaje sigue siendo tristemente actual. Jóvenes convencidos por grandes discursos y conflictos decididos por personas que no pisan el campo de batalla. Eso es lo que hace que la historia siga funcionando hoy: no habla solo del pasado, habla de un patrón que se repite.