Hablar de Pokémon es hablar de uno de los imperios más grandes del entretenimiento. Videojuegos, anime, cartas, juguetes, colaboraciones imposibles y Pikachu en todas partes. Es una marca que ha sobrevivido generaciones y generaciones y no ha perdido revelancia.
Por eso, cuando se anunció una película live-action ambientada en ese universo, el mundo cambió. La idea sonaba arriesgada porque adaptar las criaturas animadas al mundo real no siempre termina bien. Pero contra todo pronóstico, el resultado sorprendió. Y no solo eso: fue un éxito en taquilla, un fenómeno global y una película que muchos fans sí abrazaron.
El caso de Detective Pikachu
En 2019 llegó Pokémon: Detective Pikachu, con Ryan Reynolds prestando su voz al Pikachu más sarcástico que hemos visto. La mezcla de misterio, nostalgia y criaturas hiperrealistas funcionó mejor de lo esperado.
The Pokémon Company
La película recaudó más de 430 millones de dólares a nivel mundial. Una cifra que la convirtió en la adaptación de videojuego más exitosa de su momento. Pero aquí viene el detalle curioso: pese a ese desempeño sólido, nunca llegó la secuela prometida.
¿Fue suficiente o no tanto?
Con una franquicia tan gigantesca como Pokémon, resulta llamativo que Detective Pikachu no haya generado una continuación inmediata. Aunque la cinta fue grande y logró posicionarse bien en la taquilla global, su rendimiento no alcanzó cifras descomunales comparadas con otras franquicias dominantes de ese mismo año.
The Pokémon Company
En 2019, el estándar era altísimo. Películas como Avengers: Endgame rompían récords históricos y superaban los dos mil millones de dólares. Frente a ese panorama, los números de Detective Pikachu lucían modestos, aunque en realidad no lo eran.
No fue un fracaso pero tampoco se convirtió en un fenómeno imparable al nivel de los gigantes de ese momento. Y en una industria donde las secuelas se aprueban con calculadora en mano, eso puede marcar la diferencia.
El contexto también importa
Además, la industria cambió rápido. Poco después llegó la pandemia, el auge definitivo del streaming y un reajuste general en la forma de producir blockbusters. Los estudios comenzaron a ser más cautelosos con apuestas menos arriesgadas y más enfoque en propiedades ya ultra consolidadas.
Aunque hubo rumores y declaraciones optimistas sobre una posible segunda parte, el proyecto simplemente se fue diluyendo. Sin cancelación oficial espectacular, solo silencio.
¿Todavía hay esperanza? En el universo de Hollywood, "no hay secuela" no significa "nunca habrá secuela". Las franquicias reviven cuando menos lo esperas. Pokémon sigue siendo una mina de oro y el concepto live-action demostró que puede funcionar.