Hay películas que marcan a un país y luego están esas que se convierten en parte del ADN cultural. Amores perros es una de ellas. El debut cinematográfico de Alejandro González Iñárritu no solo redefinió el cine mexicano de inicios de los 2000, también dejó imágenes imposibles de borrar.
Por otro lado, en una esquina completamente distinta del cine, está Scream, la saga slasher que convirtió a Ghostface en uno de los villanos más reconocibles del terror moderno. Y ahora, con Scream 7 en cines, la conversación ha vuelto a encenderse.
Lo que nadie veía venir es que estas dos historias, una cruda, urbana y mexicana, y la otra, un ícono del horror estadounidense, tienen un punto de cruce inesperado. Y sí, involucra a Gael García Bernal.
Ghostface habla español y celebra Día de Muertos
Durante una entrevista con Sensacine México, Neve Campbell e Isabel May fueron cuestionadas sobre el impacto de la franquicia en México. Sobre todo porque aquí el fenómeno ha sido tan fuerte que incluso existen versiones de Ghostface con estética del Día de Muertos: máscaras y reinterpretaciones muy a la mexicana.
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Neve confesó que no siempre es fácil dimensionar el alcance global del fenómeno. "Es difícil estar al tanto", comentó. Recordó que un colega suyo estaba en Sudáfrica cuando se lanzó el avance de Scream 7 y que el público comenzó a aplaudir en la sala. “Eso me sorprendió muchísimo", admitió.
La saga puede tener origen estadounidense, pero su eco es mundial. Y México no es la excepción.
La playera que lo conecta todo
En medio de la charla, surgió un detalle que une directamente el cine mexicano con el universo de Ghostface. En Amores perros, el personaje de Gael García lleva en una escena una playera con el rostro de Ghostface. Un guiño pequeño pero poderoso.
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Cuando se lo recordaron, Neve Campbell reaccionó con una sonrisa genuina. Dijo que fue algo muy especial para ella, sobre todo porque "ama a Gael". Al preguntarle qué le diría si lo tuviera enfrente hablando de ese momento, no dudó: confesó que es una gran fan de él y que fue un honor verlo usando esa imagen.
Terror, culto y cultura pop
Lo interesante de esta conexión es que no fue una estrategia de marketing ni un cameo planeado. Fue simplemente cultura pop filtrándose en más cultura pop.
Amores perros representó una generación de cine mexicano más crudo y más urbano. Scream redefinió el terror adolescente en los 90. Que ambos mundos se hayan tocado en un detalle tan casual habla de algo más grande: de cómo las historias viajan, se mezclan y se resignifican según el contexto.
Hoy, con Scream 7 ya en Cinépolis y Cinemex, la saga vuelve a demostrar que su influencia va más allá del susto fácil. Es un fenómeno que cruza fronteras, idiomas y estilos cinematográficos.