Las películas sobre divorcio casi siempre duelen. Kramer vs. Kramer mostró la separación como una batalla emocional y legal devastadora. Historia de un matrimonio convirtió el desgaste en algo íntimo, incómodo, casi insoportable. Y Una separación exploró las fracturas familiares con una crudeza que deja sin aire.
Son historias que no suavizan el golpe, que no ponen música alegre de fondo y que te obligan a mirar el fracaso sentimental de frente. Pero hay otra película que aborda el divorcio desde un ángulo distinto. Más ligero y divertido aunque no por eso menos verdadero: Loco y estúpido amor.
Cuando la vida perfecta se rompe
Cal Weaver (interpretado por Steve Carell) es el típico cuarentón que parece tenerlo todo resuelto: buen empleo, casa bonita, hijos adorables y un matrimonio que empezó en la preparatoria. Veinticinco años con la misma persona, hasta que no lo es.
Carousel Productions
Una noche, su esposa Emily (Julianne Moore) le confiesa que le fue infiel y quiere divorciarse. Y lo que parecía estabilidad se desmorona en segundos. Cal no sabe cómo reaccionar ni cómo volver a empezar. Ni siquiera sabe quién es fuera de ese matrimonio. Y ahí es donde la película empieza a sentirse demasiado cercana para cualquiera que haya pasado por algo similar.
El inesperado gurú del ligue
En medio de su crisis existencial, y de varios tragos en un bar, aparece Jacob, el personaje de Ryan Gosling. Es alguien seguro de sí mismo, impecablemente vestido y experto en seducción. El contraste con Cal no podría ser mayor.
Jacob decide "rescatarlo". Lo lleva de compras, le enseña a hablar con mujeres, le cambia la postura, el corte de cabello y la actitud. Lo convierte, al menos en apariencia, en una versión más confiada de sí mismo.
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Pero el encanto de la película está en que no se trata solo de aprender a ligar. Es una historia sobre redescubrirse después de perder el suelo. Sobre reconstruir la autoestima cuando todo lo que conocías ya no está.
Amor, adolescencia y segundas oportunidades
La trama no se queda solo en el divorcio de Cal y Emily. También explora las primeras obsesiones amorosas de su hijo Robbie, quien está enamorado de su niñera mayor que él. Y eso añade una capa incómoda, divertida y torpe a la historia.
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Mientras Cal intenta reinventarse y Emily lidia con las consecuencias de sus decisiones, la película va tejiendo varias historias de amor que chocan, se cruzan y se complican. Lo curioso es que, pese a la transformación externa de Cal y sus conquistas ocasionales, hay algo que no cambia: sus sentimientos. Porque por más que uno quiera avanzar, el corazón a veces insiste en volver al punto de partida.
Loco y estúpido amor tiene diálogos ingeniosos y situaciones absurdas que provocan carcajadas genuinas. Pero entre chiste y chiste, deja caer verdades que duelen. Habla de la rutina, de las expectativas que cambian, del miedo a quedarse solo y de esa sensación de no reconocer la vida que tienes frente al espejo. Hoy puedes verla en HBO Max.