Hay actores que pasan por el cine. Y luego está Cillian Murphy, que deja huella cada vez que aparece en pantalla. Lo vimos transformarse en el científico atormentado de Oppenheimer, sobrevivir a un mundo infectado en Exterminio y, por supuesto, convertirse en el implacable líder criminal de Peaky Blinders.
Thomas Shelby no fue solo un personaje más. Fue un fenómeno cultural. El traje, la mirada baja bajo la visera y el cigarro eterno y esa calma que siempre precedía al caos. Durante seis temporadas, Murphy construyó un antihéroe complejo, frío y magnético.
Ahora, después de más de una década encarnándolo, el actor se despide oficialmente del universo de Birmingham en Peaky Blinders: El hombre inmortal. Y aunque el cierre promete épica, su última escena como Shelby no fue tan gloriosa como podría imaginarse.
El final que no se sintió como final
Murphy inició este viaje hace 13 años. El crecimiento fue enorme: de serie británica de culto a fenómeno internacional. Entre medias, un Oscar que lo consagró como uno de los actores más sólidos de su generación.
BBC Studios
Regresar para una última película parecía el broche perfecto. El filme, dirigido por Tom Harper, se sitúa en 1940, con la Segunda Guerra Mundial de fondo y una Birmingham bajo bombardeo. Un escenario que promete intensidad, tensión política y el cierre de múltiples cuentas pendientes.
Pero, según el propio Murphy, su última toma como Thomas Shelby fue "completamente decepcionante". No por la historia en sí, sino por lo mundano del momento. Sin discursos grandilocuentes, solo un "corte" más en el set.
Un adiós literario
El creador de la serie, Steven Knight, explicó que espera que la película se sienta como el final de una novela larga. Esos capítulos finales que cierran tramas, pero dejan resonando algo en el aire.
BBC Studios
Y quizá ahí está la clave. Peaky Blinders nunca fue solo violencia estilizada. Fue una historia sobre ambición, trauma y el peso del poder. Shelby evolucionó, se quebró y se reconstruyó. Y despedirse de un personaje así nunca será sencillo.
Más que un gánster
Thomas Shelby se convirtió en uno de los personajes más icónicos de la televisión moderna. Inspiró estética, memes, disfraces de Halloween y hasta playlists enteras.
Para Murphy, interpretarlo fue un proceso largo, absorbente y profundamente personal. Decir adiós no significa olvidar. Significa cerrar un capítulo que marcó su carrera. Puede que la última toma no haya tenido fuegos artificiales. Pero el legado del personaje está lejos de sentirse decepcionante.