Antes de cualquier Cinépolis o Cinemex: este es el primer cine que llegó a México hace 120 años
Carolina Cantoral
Carolina Cantoral
-Redactora
Comunicóloga fanática de las comedias románticas, de las películas de Christopher Nolan y de cualquier película donde salga Timothée Chalamet. Siempre lloro cada que veo “Titanic” y siempre me río con los mismos capítulos de “The Office”.

Pocos conocen que la historia del primer cine de nuestro país tiene lugar en un recinto antiguo en el corazón de la Ciudad de México.

Imaginar una vida sin salas de cine en la Ciudad de México parece algo imposible, pero hace bastantes años cuando el séptimo arte recién comenzaba a convertirse en un medio de entretenimiento y muchísimo antes de que tan siquiera existieran grandes cadenas como Cinépolis o Cinemex, el centro de la Ciudad de México vio nacer la primera sala cinematográfica en toda la historia del país. Un recinto que se mantiene de pie aunque ya no como cine, pero que sigue conservando la memoria del nacimiento de la industria en México.

La historia detrás de 'El Salón Rojo'

Para entrar en contexto, primero tenemos que viajar muy al pasado, específicamente al año de 1896, año en el que se tiene registrada la primera proyección cinematográfica en México, la cual se llevó a cabo gracias a los representantes de los hermanos Lumière- pioneros franceses del séptimo arte- Gabriel Veyre y Ferdinand Von Bernard, y la cual se llevó a cabo en el Castillo de Chapultepec.

El asombro y éxito entre la audiencia fue tal que al poco tiempo, nació la iniciativa de abrir un recinto especial para proyectar funciones cinematográficas y el empresario Jacobo Granat adquirió y remodeló un edifico ubicado en el centro de la Ciudad de México, convirtiéndose en un espacio elegante donde acudía la alta sociedad de la época bajo el nombre de "El salón Rojo" que inauguró en 1906.

El Universal

Una experiencia única digna de la época

Acudir al cine en esa época era un experiencia completamente diferente a lo que conocemos hoy en día, para empezar las funciones eran a blanco y negro y completamente mudas, acudir a una función representaba todo un evento social con elegancia, lujo y pianistas en vivo y donde incluso acudían personalidades de la política mexicana.

Sin embargo, con el paso de los años la popularidad de El Salón Rojo fue decayendo y aunque para 1915 era ya todo un referente en la ciudad, para las décadas de entre 1930 y 1940 el lugar se vio en la necesidad su puertas de manera permanente.

A pesar de que el recinto cambió por completo, el legado de El Salón Rojo quedó para siempre ya que incluso por fuera del edificio, si tienes la oportunidad de visitarlo, al exterior tiene una placa conmemorativa para nunca olvidar que ese lugar, en algún momento hace 120 años, el cine llegó a nuestro país por primera vez, marcando la historia para siempre.

El Universal

Actualmente el edifico sigue de pie y se encuentra ubicado en el cruce de las calles Francisco I. Madero y Simón Bolívar y es conocido como Casa Borda, además fieles cinéfilos abrieron un cineclub, llamado "Cineclub Salón Rojo" el cual tiene funciones gratis todos los jueves en la terraza de la calle República de Cuba número 43.

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