Hay actrices que el público ubica por un personaje y ya no las suelta. A Vanessa Kirby ahora mucha gente la tiene en el radar por ser Sue Storm en Cuatro Fantásticos: Primeros pasos, y porque también figura en el elenco de Avengers: Doomsday, dos proyectos que la colocaron de lleno en el corazón del espectáculo de los superhéroes. Pero quedarse sólo con esa faceta sería perderse una de las interpretaciones más brutales de su carrera.
Porque antes de los uniformes, los efectos y el MCU, Kirby ya había demostrado que podía cargar una historia devastadora sobre los hombros y dejar al público hecho pedazos. Ahí entra una película que sigue disponible en Netflix y que no se ve precisamente como entretenimiento ligero para cerrar el día con palomitas. Más bien es de esas que te dejan callado, incómodo y mirando al techo un rato largo.
Vanessa Kirby en un papel único
La película es Fragmentos de una mujer, un drama de 2020 dirigido por Kornél Mundruczó y protagonizado por Vanessa Kirby junto a Shia LaBeouf y Ellen Burstyn. Es la historia de una mujer que, tras un parto en casa que termina en tragedia, queda aislada emocionalmente de su pareja y de su familia mientras intenta procesar un duelo gigantesco.
Netflix
Lo más fuerte es que la película no se anda con rodeos. Arranca prácticamente de inmediato con ese parto y lo convierte en una secuencia larga, sofocante y angustiante, una escena que se volvió una de las partes más comentadas de la cinta. Te mete de lleno en una experiencia física, emocional y desesperante que termina marcando todo lo que viene después.
Más que dolor
A partir de ahí, Fragmentos de una mujer deja de ser sólo una historia sobre una tragedia y se convierte en algo mucho más incómodo: una exploración del duelo cuando cada persona alrededor espera que sufras "como se debe". Martha, el personaje de Kirby, no reacciona como los demás quisieran. No se rompe de manera visible, no se acomoda al consuelo tradicional y tampoco encaja en el guion emocional que su familia parece tener listo para ella.
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El papel de Vanessa Kirby es tremendo. No por casualidad ganó la Copa Volpi a Mejor Actriz en el Festival de Venecia 2020 por esta interpretación, y luego recibió nominaciones al Oscar, BAFTA, SAG, Critics Choice y Golden Globe. Es el tipo de actuación que no depende de grandes discursos, sino de una tensión interna constante, como si el personaje estuviera intentando no desmoronarse frente a todos aunque ya esté hecho añicos por dentro.
Experiencias reales
Otra cosa interesante es que la película también tiene peso autoral. Está basada en una obra escénica de Mundruczó y Kata Wéber, y se nota en cómo construye las emociones desde espacios íntimos, silencios incómodos y relaciones familiares que hierven por dentro. No es un melodrama tradicional: es más áspera, seca y por eso mismo más dolorosa.
Netflix
En Netflix hay muchas películas dramáticas, pero pocas con una actuación central tan demoledora como esta. Ahora que Vanessa Kirby está asociada a grandes franquicias, es curioso volver a verla en un papel tan desnudo, tan humano y tan devastador. Ahí no hay superpoderes, no hay espectáculo, ni hay escapatoria: sólo una mujer intentando seguir viva después de que su mundo se partió en dos.