Antes de que Marvel convirtiera el género en una máquina de éxitos globales, Tim Allen encabezó una de las apuestas más fallidas del cine de superhéroes con Capitán Zoom (Zoom: Academy for Superheroes), una película que hoy cumple 20 años como uno de los grandes tropiezos de Hollywood. El actor, recordado por títulos como Santa Clause y Galaxy Quest, se puso al frente de esta producción familiar que terminó convertida en un desastre en taquilla.
El fracaso que llegó antes del boom superheroico
Estrenada el 11 de agosto de 2006, la cinta dirigida por Peter Hewitt apostó por mezclar aventura, comedia y acción con un enfoque familiar. En la historia, Tim Allen interpretó a Jack Shepard, un exsuperhéroe retirado que debe entrenar a un grupo de jóvenes con poderes especiales para salvar al mundo.
Sobre el papel, la idea parecía tener potencial. Sin embargo, la película llegó en un momento complicado: todavía faltaban dos años para que Iron Man cambiara para siempre el panorama del cine de superhéroes.
Muchos críticos señalaron que la cinta carecía de la energía y el carisma de otras propuestas juveniles de la época como Sky High o incluso The Incredibles.
La millonaria pérdida de ‘Capitán Zoom’
Lo que convirtió a Capitán Zoom en noticia no fue precisamente su historia, sino sus números.
La producción tuvo un presupuesto reportado de 75.6 millones de dólares, pero al final de su recorrido comercial solo logró reunir 12.5 millones a nivel mundial. Esto dejó pérdidas estimadas superiores a los 60 millones de dólares, cifra que la colocó entre los peores fracasos de taquilla de los años 2000.
En su primer fin de semana apenas consiguió 4.5 millones, un arranque muy por debajo de lo esperado para una cinta con distribución de Columbia Pictures y Sony.
Una película que quedó en el olvido
Hoy, a casi 20 años de su estreno, Capitán Zoom es recordada como una curiosidad dentro de la carrera de Tim Allen y como una especie de antecedente fallido del fenómeno superheroico que vendría después.
Lo curioso es que la película llegó demasiado pronto. Si se hubiera estrenado en plena fiebre de los superhéroes, quizás la historia habría sido diferente.
En cambio, quedó como uno de esos títulos que casi nadie menciona, pero que forma parte de la conversación cinéfila cuando se habla de los mayores tropiezos de Hollywood.