Cada mes de abril, previo al Día del Niño, las redes suelen llenarse de recuerdos, fotos de infancia y momentos nostálgicos de celebridades, y uno de los que más llama la atención entre los amantes del cine es Guillermo del Toro. El director mexicano, responsable de películas como El laberinto del fauno, La forma del agua y Pinocchio, compartió hace algunos años en X una fotografía de cuando era pequeño, imagen que desde entonces suele resurgir cada temporada para recordar el origen de una de las mentes más brillantes de Hollywood.
La tierna imagen de la infancia de Guillermo del Toro
En la imagen, compartida originalmente por el propio cineasta en redes sociales, se le ve cuando era niño, con una expresión tranquila y ese aire nostálgico que ha enternecido a sus seguidores cada vez que vuelve a circular en abril.
La fotografía se ha convertido en una de las favoritas de sus fans, especialmente porque permite ver al pequeño que, años después, revolucionaría el cine fantástico con monstruos inolvidables, escenarios góticos y personajes profundamente humanos.
Es justamente este tipo de recuerdos lo que hace que cada año, cerca del Día del Niño, muchos usuarios rescaten la imagen para celebrar la infancia de figuras que hoy son referentes mundiales.
X/Guillermo del Toro
De Guadalajara a Hollywood
Guillermo del Toro nació el 9 de octubre de 1964 en Guadalajara, Jalisco, ciudad que marcó profundamente su sensibilidad artística.
Fue ahí donde pasó gran parte de su infancia y adolescencia, rodeado de una arquitectura, religiosidad y atmósferas que más tarde influirían en la estética oscura y fantástica de su cine. De hecho, en varias entrevistas ha contado cómo su fascinación por los monstruos, lo sobrenatural y lo gótico comenzó desde muy pequeño.
Esa imaginación infantil se transformó con los años en una carrera legendaria que lo llevó de México a Hollywood.
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El niño que soñaba con monstruos
Mucho antes de conquistar la industria con La forma del agua —película con la que ganó el Oscar a Mejor Director y Mejor Película— Del Toro ya tenía una obsesión clara: los monstruos.
Desde niño encontró en estas criaturas no solo miedo, sino también ternura, empatía y una forma de contar historias distintas.
Ese sello puede verse en títulos como Cronos, Hellboy, El espinazo del diablo y El laberinto del fauno, películas que hoy son parte esencial del cine contemporáneo.
Por eso, cada vez que reaparece esta imagen de su infancia, no solo conmueve por lo adorable del momento, sino porque representa el inicio del camino del niño de Guadalajara que terminó conquistando Hollywood.