Hay nombres que no necesitan demasiada presentación y Arnold Schwarzenegger es uno de ellos. Para millones, es Terminator, el androide de la chamarra de cuero, lentes oscuros y una frase que se volvió prácticamente un patrimonio de la cultura popular. Para otros, es el protagonista de Depredador, el gigante de las películas de acción ochenteras, el fisicoculturista que conquistó Hollywood y luego se metió a la política.
Pero la fama se ve distinta desde la sala de cine que desde la puerta de una casa. Para el público, Arnold era una figura casi invencible, un ícono de músculos, explosiones y acento inconfundible. Para su hija, en cambio, era simplemente su papá. O al menos eso creyó durante un tiempo, hasta que una escena bastante absurda le dejó claro que su familia no se parecía tanto a la de los demás niños.
La hija de Arnold y el día de la revelación
La anécdota la contó Katherine Schwarzenegger Pratt, hija mayor de Arnold Schwarzenegger y Maria Shriver. En una entrevista en The Nikki & Brie Show, Katherine recordó que de niña no entendía del todo la dimensión de la fama de su padre, aunque alrededor de él siempre había señales difíciles de ignorar. El momento de claridad llegó cuando Arnold decidió llevarla a la escuela en una Hummer sin ventanas, sin puertas y sin techo. Por supuesto, la atención no se dejó esperar.
People
Katherine dijo que fue ahí cuando se le ocurrió por primera vez que su padre era definitivamente muy famoso. La experiencia, lejos de parecerle divertida, la dejó completamente avergonzada. Dijo que quedó "horrorizada" y "muerta de vergüenza". No estaba descubriendo una estrella de Hollywood, estaba descubriendo que su papá podía convertir una llegada escolar en una escena de película de acción sin aviso de por medio.
Cuando tu papá es 'Terminator'
Para Katherine la escena no fue divertida de recordar ni algo que se vive con música triunfal. Era el tipo de momento que, cuando eres niña, puede sentirse como el fin del mundo. Todos mirando y viendo llegar esa Hummer sin puertas como si fuera una premier de película de acción. Ella no quería espectáculo ni convertirse en tema del día.
Yahoo!
Katherine ha contado que, después de esa experiencia, empezó a pedirle a su padre que la dejara unas cuadras antes de llegar a la escuela. No porque no lo quisiera, sino porque la atención le resultaba demasiado. Arnold Schwarzenegger, uno de los hombres más famosos del planeta, recibió instrucciones de su hija para no arruinarle la entrada a clases con su presencia monumental.
La anécdota también rompe un poco la fantasía de crecer rodeado de celebridades. Desde afuera, ser hija de una estrella suena como tener acceso permanente a un mundo lleno de glamour. En la práctica, para un niño puede significar otra cosa: cámaras, miradas, comentarios, expectativas y momentos en los que sólo quieres que tu familia sea aburrida por cinco minutos. A esa edad, tener un papá famoso no siempre se siente como privilegio. A veces es vergüenza pública como le pasaría a cualquier mortal.