'La posesión de la momia' encontró su elemento más terrorífico en un museo: cómo los vestigios europeos inspiraron a Lee Cronin para diseñar a las momias
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Lee Cronin encontró su elemento más terrorífico no en una pirámide imaginaria, sino frente a restos reales, silenciosos, expuestos bajo la luz del día en un museo.

El cine de terror siempre encuentra la forma de regresar a sus criaturas favoritas, aunque sea para torcerlas un poco. Ahí está La posesión de la momia, la nueva visión de Lee Cronin sobre un monstruo que el público ya ha visto de muchas maneras: como aventura y amenaza con Brendan Fraser, como villano clásico envuelto en vendas y hasta como rival de lucha libre en películas como El Santo vs. las momias de Guanajuato.

Porque cuando alguien dice "momia", muchos piensan de inmediato en tumbas egipcias, maldiciones antiguas, escarabajos, arena, oro y persecuciones con sabor noventero. Cronin decidió irse por otro lado: menos aventura, menos encanto arqueológico y menos monstruo de parque temático. Su apuesta se siente más física y más cercana a un cuerpo que no debería seguir ahí y que aún así insiste en regresar.

La posesión de la momia
La posesión de la momia
Fecha de estreno 16 de abril de 2026 | 2h 14min
Dirigida por Lee Cronin
Con Jack Reynor, Laia Costa, May Calamawy
Usuarios
3,4
Sensacinemx
2,5
Cartelera y sesiones (854)

No es otra momia de catálogo

La posesión de la momia es una reimaginación de la franquicia producida por James Wan y Jason Blum, con Jack Reynor, Laia Costa, May Calamawy, Natalie Grace y Verónica Falcón en el reparto. La historia sigue a una familia que se reencuentra con una hija desaparecida durante años y descubre que su regreso no tiene nada de milagroso. Algo vino con ella y no pertenece del todo a este mundo.

New Line Cinema

El giro más interesante está en la forma en que Cronin imaginó a sus momias. En lugar de partir únicamente de la iconografía egipcia más conocida por el cine, el director irlandés miró hacia un horror mucho más terrenal: los cuerpos conservados en turberas del Museo Nacional de Irlanda. Durante la preproducción, llevó a su equipo a ver esos vestigios, conocidos como "bog bodies", restos humanos preservados por las condiciones ácidas y húmedas de los pantanos.

La momia ya no viene solo del desierto

El cambio de referencia lo mueve todo. Una momia clásica suele traer consigo la idea del desierto: sequedad, arena, tumbas selladas y vendajes endurecidos por el tiempo. Los cuerpos de turbera pertenecen a otra pesadilla. No parecen cuerpos deshidratados por el sol, sino presencias arrancadas de la tierra mojada, comprimidas por siglos de barro, musgo, oscuridad y silencio. Y como resultado, tienen una textura mucho más incómoda.

New Line Cinema

Cronin entendió que ahí había una ruta visual distinta. Las momias de su película no necesitaban verse como figuras de museo perfectamente iluminadas. Podían tener algo más orgánico, casi como si el pasado no hubiera sido descubierto sino desenterrado a la fuerza. En el Museo Nacional de Irlanda, lis cuerpos no son ficción: son restos humanos reales, conservados por procesos naturales. La cercanía con lo verdadero vuelve más perturbadora cualquier reinterpretación en pantalla.

El horror contemporáneo lleva años buscando formas distintas de mirar a sus monstruos. Ya no basta con sacarlos de una cripta y ponerlos a perseguir gente. Hay que encontrar qué miedo representan hoy. En el caso de Cronin, la respuesta estuvo en la conservación, en el duelo y en la imposibilidad de dejar ir. Una momia no es sólo un cadáver antiguo, sino una persona atrapada entre tiempos, un cuerpo que se niega a desaparecer.

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