La actriz de Disney que triunfó en el cine para adultos: "la gente me trata con más respeto ahora"
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Esta actriz no siguió la ruta típica de la exestrella Disney. Su camino fue mucho más radical y más difícil de encasillar.

Las transiciones a la adultez de las estrellas Disney casi siempre vienen llenas de ruido y chismes. Miley Cyrus rompió con su imagen de Hannah Montana a punta de nueva música, looks polémicos que dejaron claro que ya había superado su etapa anterior. Lindsay Lohan pasó de Juego de gemelas a una vida pública mucho más caótica, con el acoso de la prensa incluso cuando no estaba actuando. Demi Lovato también vivió esa sacudida entre la fama juvenil, la música, la salud mental y el intento de recuperar su propia narrativa.

El salto suele ser complicado porque el público se queda aferrado a una versión congelada de las actrices. Las quiere simpáticas y eternamente jóvenes, como si los años no pasaran y como si crecer fuera una traición. Pero hay un caso todavía más llamativo: el de una actriz vinculada al universo Disney que no sólo se alejó de esa imagen familiar, sino que terminó construyendo una carrera exitosa en el cine para adultos. Y, según sus propias palabras, tiene más respeto que antes.

Juego de gemelas
Juego de gemelas
Dirigida por Nancy Meyers
Con Natasha Richardson, Lindsay Lohan, Dennis Quaid
Fecha de estreno 29 de enero de 2021
Medios
3,8
Usuarios
4,1
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El caso de Maitland Ward

La actriz es Maitland Ward, recordada por muchos como Rachel McGuire en Boy Meets World, serie que formó parte del ecosistema de Disney Channel. Antes de eso también participó en The Bold and the Beautiful y, años después, apareció en ¿Y dónde están las rubias?, pero su nombre quedó especialmente ligado a esa etapa de comedia juvenil noventera donde todo parecía más inocente.

Yahoo

Ward dio un giro radical en 2019, cuando entró formalmente al cine para adultos tras firmar un contrato con Vixen Media Group. Lo que para muchos pudo parecer una decisión desconcertante, ella lo ha contado de otra manera: como una forma de tomar control de su cuerpo, su imagen y su carrera. En entrevistas recientes ha dicho que hoy se siente más respetada, incluso dentro de Hollywood, y que su nueva etapa le permitió hablar de sus proyectos con una libertad que antes no tenía.

"Me tratan con más respeto"

La frase que más llamó la atención fue directa: "la gente me trata con más respeto ahora". Ward explicó en una entrevista con Fox News Digital que al principio temía recibir burlas, rechazo o desprecio por dedicarse al entretenimiento para adultos. La reacción, según ella, fue mucho más positiva de lo que imaginaba.

Columbia Pictures

Su lectura es incómoda para la industria tradicional. Ward asegura que en esta nueva etapa siente más apertura al hablar de su historia, de su libro de memorias y de posibles proyectos audiovisuales. También ha señalado que trabaja con más control creativo y que la conversación con directores y equipos sobre escenas íntimas le resulta más clara y respetuosa que muchas experiencias vividas en el Hollywood convencional.

De estrella juvenil a autora de su propia historia

En 2022 publicó sus memorias, "Rated X: How Porn Liberated Me from Hollywood", un título que ya deja bastante clara su postura. Ward no ha contado su paso al cine para adultos como una caída ni como un escándalo, sino como una liberación frente a una industria que, según ella, la encasilló y luego la dejó sin demasiadas opciones cuando dejó de encajar en la imagen que esperaban de ella.

La actriz ha insistido en que el problema no era solo la falta de papeles, sino la sensación de haber sido tratada como producto. En reportes recientes sobre su participación en Hollywood Demons: Child Stars Gone Wild, Ward habló del Hollywood de los noventa y principios de los 200 como una maquinaria donde los jóvenes intérpretes podían ser moldeados, sexualizados o desechados según la conveniencia del momento.

El caso de Maitland Ward toca un nervio muy sensible: la doble moral con la que se juzga a las actrices que crecieron frente al público. A muchas se les exige madurar, pero no demasiado. Ser libres, pero no incomodar. Ser dueñas de su imagen, pero solo si esa imagen coincide con lo que la audiencia considera aceptable. Ward cruzó una línea que Hollywood suele usar para separar lo "respetable" de lo "prohibido", y ahí fue donde encontró más respeto y autonomía.

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