Antes de Avatar, antes de Pandora, los Na'vi y los océanos digitales que James Cameron lleva años presentando en pantalla, estaba Titanic. La película de 1997 no solo reventó la taquilla mundial: convirtió una tragedia histórica en melodrama monumental, lanzó al estrellato definitivo a Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, ganó 11 premios Oscar y dejó al público discutiendo por décadas si Jack cabía o no en la famosa tabla.
Para Cameron, Titanic siempre ha sido algo más que la película del barco. Es una obra de precisión obsesiva, una reconstrucción gigantesca donde cada plato, pasillo, lámpara, vestido y ángulo del hundimiento parecía cargado de investigación. Por eso resulta tan interesante que uno de los errores más famosos de la cinta no estuviera en el barco, ni en la historia de amor, ni el tamaño de la nave, sino arriba, en el cielo.
El cielo de 'Titanic' tenía las estrellas equivocadas
El error ocurre en una escena breve. Rose, flotando sobre un pedazo de madera después del hundimiento, mira hacia el cielo nocturno en medio del Atlántico. Para la mayoría de los espectadores, el momento pasa desapercibido. Es frío y silencioso, con una joven tratando de mantenerse con vida después de ver morir a Jack.
20th Century Fox
Pero Neil deGrasse Tyson no vio solo una escena triste. El astrofísico notó que el mapa estelar no correspondía con el cielo que Rose habría visto en la madrugada del 15 de abril de 1912, desde esa zona del Atlántico Norte. Tyson le envió a Cameron un correo señalando el error, con precisión científica y una especie de ganas de arruinarle el día.
James Cameron tardó años en mover las estrellas
La corrección llegó hasta la versión 3D de Titanic, estrenada en 2012, cuando Cameron remasterizó la película para su reestreno. En ese proceso, el director le pidió a Tyson el mapa correcto del cielo para la fecha, hora y ubicación del hundimiento. El resultado fue una nueva imagen, ajustada para que Rose por fin mirara el cielo que sí habría visto aquella noche.
20th Century Fox
Lo más curioso es que Cameron prácticamente no tocó nada más. Según la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, el propio director señaló que el cielo nocturno fue el único cambio técnico realizado para el reestreno de 2012. Nada de arreglar todos los detallitos que los fans llevan años señalando. Nada de hacer más grande la tabla para callar a todos. Solo se enfocó en las estrellas y nada más.
La anéctoda es perfecta porque tiene todo lo que uno esperaría de James Cameron: obsesión, orgullo y ciencia. No era un error que arruinaría a la película. Eran apenas unos segundos. Pero para un cineasta que presume exactitud histórica, que un astrofísico le dijera que algo no estaba bien debía sentirse como una piedrita en el zapato.