No todo es Netflix, HBO Max, Disney+ o Amazon Prime Video. A veces la película que más se antoja no está escondida entre recomendaciones y la eterna pregunta de "¿qué vemos ahora?". A veces toca ir al cine, comprar boletos, sentarse en una sala oscura y dejar que la pantalla haga su trabajo.
La cartelera también tiene sus propios juegos. Mientras el streaming vive de maratones, estrenos semanales y algoritmos que nos conocen demasiado bien, el cine conserva tiene algo más: una función, un horario, una sala y la sensación de que si no vas pronto, quizá se te pasa. Esta semana hay dos estrenos muy distintos: una película de acción con estrellas enormes y un terror romántico que suena tan incómodo como adictivo.
'En la zona gris': Henry Cavill, Jake Gyllenhaal y Eiza González en modo misión suicida
Black Bear
La primera es En la zona gris, dirigida por Guy Ritchie y protagonizada por Henry Cavill, Jake Gyllenhaal y Eiza González. La película sigue a un equipo encubierto de agentes de élite que opera entre lo legal y lo criminal, tan cómodo usando poder e influencia como armas automáticas y explosivos. Cuando un déspota roba una fortuna de mil millones de dólares, ellos son enviados a recuperarla en una operación que para cualquiera más sonaría a boleto directo al desastre.
Es una trama de tipo atraco de alto riesgo que se convierte en una mezcla de estrategia, engaño, supervivencia, disparos y explosiones. Por supuesto, con un elenco de primera, con Rosamund Pike, Kristofer Hivju, Fisher Stevens y Carlos Bardem también en el reparto. Por supuesto, el atractivo es Guy Ritchie siendo Guy Ritchie, con personajes de moral dudosa, diálogos filosos, planes que salen mal, violencia estilizada y ese humor que suele aparecer justo cuando todo debería ponerse serio.
'Obsesión': cuando el amor platónico se convierte en pesadilla
Capstone Studios
Del otro lado está Obsesión, una propuesta de terror que no va por el camino de casas embrujadas tradicionales ni demonios obvios desde el primer minuto. Aquí el horror surge de algo más cotidiano y peligroso: el deseo de ser correspondido a toda costa. La historia sigue a Bear, un chico atrapado en su amor platónico por Niki, hasta que un objeto o ritual sobrenatural transforma ese anhelo romántico en algo siniestro. Niki se vuelve irracionalmente obsesiva hasta convertirse prácticamente en la sombra de Bear.
La premisa funciona porque toma una fantasía bastante común, la idea de que "ojalá esa persona se enamorara de mí", y la lleva al territorio más incómodo posible. Lo que en una comedia romántica podría sonar tierno, aquí se convierte en amenaza. Obsesión usa el terror como metáfora de la cosificación romántica. No habla solo de "amar mucho", sino de confundir deseo con posesión, fantasía con derecho y correspondencia con control.