Fue uno de los actores más aclamados de Hollywood, cambió de profesión para buscar inmigrantes y hoy es profesor de artes marciales
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

El héroe noventero que parecía indestructible terminó convertido en una figura difícil de encasillar.

Hay actores que parecen haber nacido para una época muy específica del cine. No necesariamente para levantar premios ni para dar discursos eternos, sino para ocupar un lugar en la memoria de quienes crecieron rentando películas, viendo funciones por cable o cambiándole al canal hasta encontrar una escena de pelea. Los años 90 tuvieron muchos de esos rostros como Arnold Schwarzenegger, Sylvester Stallone y Bruce Willis. Todos tipos duros, pocas palabras, mirada que congelaban y una facilidad para acabar con media habitación sin un solo rasguño.

El cine de acción de aquellos años funcionaba con una lógica muy peculiar. Si había un barco tomado por criminales, un barrio en peligro o una conspiración aparatosa, alguien tenía que entrar en cuadro y resolverlo todo a patadas, puñetazos y frases secas. Algunos siguieron en Hollywood, otros se apagaron con el cambio de siglo y unos cuantos tomaron caminos tan raros que parecen guiones escritos por inteligencia artificial.

Duro de Matar
Duro de Matar
Fecha de estreno 20 de julio de 1988 | 2h 12min
Dirigida por John McTiernan
Con Bruce Willis, Alan Rickman, Alexander Godunov
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3,5
Usuarios
3,3
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Del cine de golpes secos al uniforme

El actor en cuestión es Steven Seagal, una de las figuras más reconocibles del cine del género en los 90. Su nombre quedó ligado a películas como Duro de matar, Furia salvaje y, sobre todo, Alerta máxima, estrenada en 1992, donde interpretó a Casey Ryback, un cocinero con habilidades letales en medio de una toma terrorista a bordo de un buque de guerra. La cinta fue uno de sus mayores golpes comerciales y terminó de convertirlo en un héroe que se movía bajo sus propias reglas.

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Antes de que su carrera se llenara de secuelas menores, cameos extraños y apariciones que hoy son material de meme, Seagal fue un nombre fuerte en la taquilla. Alerta máxima incluso rompió récord de estreno para un fin de semana de octubre en Estados Unidos y fue comparada con Duro de matar, aunque cambiando el edificio por un barco y el sarcasmo de Bruce Willis por la seriedad de Seagal. En aquellos años, eso bastaba para vender boletos y construir una imagen de tipo invencible.

La frontera, los operativos y una carrera imposible de resumir

El giro inesperado llegó en 2011, cuando Seagal se convirtió en ayudante del sheriff en el condado de Hudspeth, Texas, una zona ubicada cerca de la frontera con México. La noticia sonó tan rara que muchos pensaron en una maniobra publicitaria, pero las autoridades locales dijeron que no formaba parte de un programa de televisión ni de una campaña para revivir su fama.

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De acuerdo con reportes de la época, Seagal pidió integrarse al departamento y fue incorporado para apoyar labores de seguridad en la frontera. Las autoridades del condado señalaron que trabajaría de tiempo completo y que incluso enseñaría parte de sus conocimientos marciales a otros agentes.

El salto era bastante cinematográfico. El mismo hombre que en pantalla desarmaba criminales estaba asociado con patrullajes, tareas policiales y vigilancia fronteriza. Para quienes lo recordaban como el héroe de Alerta máxima, verlo en ese contexto era como descubrir que un personaje sí existía fuera de la pantalla.

El dojo antes que Hollywood

La parte menos extraña de su historia es la de las artes marciales. Antes de entrar a Hollywood, Seagal vivió varios años en Japón, estudió aikido y llegó a operar un dojo. Un perfil publicado por Los Angeles Times en 1986 ya lo retrataba como alguien formado en una disciplina rígida, con una idea casi espiritual del combate y una relación complicada con la versión comercial de las artes marciales en Estados Unidos.

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Su pasado explica buena parte de su presencia en pantalla. Seagal no llegó al cine como actor que aprendió coreografías para verse convincente. Llegó como practicante de aikido que Hollywood convirtió en protagonista. Sus movimientos, sus bloqueos y esa manera de derribar enemigos venían de ahí. Hoy, su figura sigue ligada al mundo marcial más que al Hollywood que lo volvió famoso.

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