'Ceniza en la boca': la película con la que Diego Luna nos recuerda lo dolorosas que son las ausencias
Cristina Ibáñez
Cristina Ibáñez
-Directora editorial
Fan número uno de las comedias románticas. En Sensacine México es Directora Editorial pero empezó su carrera en un popular canal de Youtube en donde, sin siquiera haber egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, ya entrevistaba a grandes celebridades.

La nueva película del mexicano fue presentada en el famoso Festival de Cine de Cannes 2026 donde recibió una ovación de pie por 6 minutos

Hay películas que intentan hablar sobre migración desde el gran discurso político. Ceniza en la boca hace lo contrario: reduce el mundo al tamaño de una herida familiar.

Basada en la novela de Brenda Navarro, la nueva película dirigida por Diego Luna toma el dolor del desarraigo y lo convierte en un retrato de las ausencias dentro del núcleo familiar. Ceniza en la boca retrata como la vida queda suspendida entre dos lugares y cómo moverse de lugar, no siempre es sinónimo de salvación absoluta sino de supervivencia.

Ceniza en la Boca
Ceniza en la Boca
1h 42min
Dirigida por Diego Luna
Con Anna Diaz, Adriana Paz, Irene Escolar

La historia sigue a Lucila, una adolescente mexicana que migra a España junto a su familia y queda atrapada entre una relación compleja con su madre, la sensación constante de desarraigo y una herida familiar que atraviesa toda la película.

Especial

Desde los primeros minutos, Diego Luna deja claro que el verdadero centro de la película son las ausencias. Primero está la ausencia dentro del núcleo familiar: el desconocimiento absoluto del padre de X y Y, así como el abandono emocional de la madre.

Después aparece la ausencia de pertenencia, esa sensación constante de no pertenecer del todo a ningún lugar. Pero quizá la más desgarradora de todas sea la ausencia de contención emocional.

Especial

La película funciona porque Diego Luna no quiso hacer una adaptación de la obra de Brenda Navarro, sino que nos regaló su interpretación personal de la obra de Brenda Navarro. Y ahí es donde esta adaptación encuentra su mayor fuerza.

Porque si la novela de Navarro ya era devastadora por la manera en que describe la rabia, la culpa y el aislamiento, Diego Luna entiende que el cine necesita traducir esas emociones desde el cuerpo y el silencio.

Adriana Paz, por otro lado, construye una madre profundamente imperfecta. No hay sentimentalismo fácil en su interpretación y justamente por eso funciona: la película entiende que amar a alguien no siempre significa saber cuidarlo.

Especial

Pero también destaca enormemente Anna Díaz, quien carga con el peso emocional de la película con una presencia contenida, dolorosa y tremendamente elegante.

Diego Luna presentó la película aquí, en el Palacio de Festivales de Cannes, en una sala repleta de mexicanos: estaba su hijo, sus amigos cercanos como Gael García Bernal y Alfonso Cuarón, además de prensa y asistentes del festival de diferentes partes del mundo.

Y algo que me fascinó fue la manera en que transmitió la pasión y la sensibilidad con la que dirigió esta historia; se sentía menos como una premiere de festival y más como una película profundamente personal compartida con gente cercana.

facebook Tweet
Te puede interesar