Jason Statham pertenece a la categoría de actores que uno no imagina pidiendo algo ligero como una ensalada, sino entrenando como si mañana tuviera que pelear contra veinte tipos en un estacionamiento. Su carrera se construyó a base de golpes, persecuciones y personajes que hablan poco y rompen mucho. Desde El transportador hasta Rápidos y furiosos, su cuerpo también se volvió parte del personaje.
Por eso cada vez que Statham habla de entrenamiento o alimentación, los fans se ponen muy curiosidad. No es el típico actor que se pone fuerte para una película y luego desaparece del gimnasio hasta su siguiente proyecto. En realidad, su imagen siempre ha estado ligada a la disciplina física, a la acción práctica y a la sensación de que podría hacer una escena peligrosa en cualquier momento.
La regla de Jason Statham para no renunciar al chocolate
Jason Statham reveló que bebe mínimo tres litros de agua al día y que alrededor del 95 por ciento de su alimentación está compuesta por alimentos ricos en nutrientes. El 5 por ciento restante, según explicó, le permite darse algunos gustos, como comer un poco de chocolate de vez en cuando. Nada de vivir castigado ni de fingir que el azúcar no existe.
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La clave está en no convertir el capricho en costumbre diaria sin control. Statham ha contado que evita las frituras, los alimentos ultraprocesados y las comidas pesadas tarde por la noche. También suele terminar su alimentación antes de las siete de la tarde, una regla bastante exigente para cualquiera que viva con antojo de pan dulce después de cenar.
No es magia: es constancia bastante aburrida
La alimentación de Statham se basa en proteínas magras, frutas, verduras, frutos secos, carbohidratos complejos y alimentos de alta densidad nutricional. También ha mencionado opciones como nueces o mantequilla de cacahuate cuando necesita de algo entre comidas. Suena menos emocionante que una escena de persecución, pero ahí está buena parte de su "secreto": el físico de héroe de acción se arma más con disciplina que con trucos.
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El detalle es importante porque muchas veces se habla de rutinas de celebridades como si fueran recetas mágicas. Statham tiene 58 años, entrena desde hace décadas y vive de mantener un cuerpo capaz de sostener escenas de acción. Su plan está hecho para su estilo de vida, su trabajo y su nivel de actividad. No cualquiera necesita beber tres litros diarios ni copiar sus horarios de comida para estar saludable.
El héroe de acción que también come chocolate
Statham se ha mantenido vigente porque su personaje público coincide mucho con lo que hace en pantalla. No parece alguien que entrena solo por vanidad, sino por oficio. En sus películas, el cuerpo importa porque corre, pelea, cae, se levanta y vende la idea de que el protagonista podría sobrevivir a situaciones ridículas con pura resistencia física.
Por eso su estilo de vida sobre el chocolate queda como anillo al dedo. Humaniza a un actor que suele verse como una máquina de combate británica. Toma litros de agua, cuida casi todo lo que come y evita lo que muchos consideraríamos felicidad alimentaria. Pero también se da permiso de probar azúcar sin convertirlo en un drama existencial.