Para ver en Netflix: la película de los 2000 que prometía una secuela, pero todo se vino abajo tras su estreno
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

Para algunos es una película insoportable. Para otros, una joya kitsch de la infancia que merece defensa con uñas, dientes y sombrero.

Hay películas familiares que, con el paso del tiempo, se vuelven rarísimas de mirar. No porque hayan envejecido mal en términos técnicos, sino porque uno no termina de entender cómo alguien reunió tanto presupuesto, tanto maquillaje, tanto color y tantas decisiones extrañas en una misma historia para niños. Los 2000 fueron una época muy especial para ese tipo de experimentos.

En esos años, Hollywood estaba convencido de que cualquier libro querido podía convertirse en una película enorme de acción real. Si había nostalgia, personajes reconocibles y un comediante famoso enterrado bajo kilos de prótesis, la apuesta parecía segura. A veces funcionaba pero otras, el resultado quedaba como algo difícil de explicar.

El gato
El gato
Fecha de estreno 5 de diciembre de 2003 | 1h 22min
Dirigida por Bo Welch
Con Mike Myers, Dakota Fanning, Spencer Breslin
Medios
1,2
Usuarios
3,0

El gato que llegó con sombrero, caos y demasiada confianza

La película es El gato, estrenada en 2003 y disponible actualmente en Netflix. La historia sigue a Conrad y Sally, dos niños que se quedan en casa mientras su niñera duerme, hasta que aparece un gato parlante con sombrero rojo y blanco dispuesto a convertir el aburrimiento en una tarde de desastre absoluto.

Imagine Entertainment

La cinta venía del universo de Dr. Seuss, un terreno delicado porque sus libros funcionan por ritmo, dibujos, rimas y una imaginación muy particular. Traducir eso a acción real no era cualquier cosa. La película decidió hacerlo con una estética saturada, escenarios enormes, chistes de doble sentido, humor físico y un Mike Myers convertido en una criatura que parece salida de una pesadilla con presupuesto de estudio.

En papel, la idea tenía sentido para ganar dinero. El Grinch, con Jim Carrey, había demostrado que una adaptación live action de Dr. Seuss podía ser un éxito gigantesco. Así que Universal y DreamWorks intentaron repetir la jugada con otro personaje clásico, pero el resultado tomó un camino mucho más descontrolado. El Gato no era tierno ni misterioso: era hiperactivo, ruidoso, burlón y bastante más incómodo de lo que muchos papás esperaban encontrar en una película para niños.

La secuela estaba sobre la mesa antes del golpe

Lo más curioso es que el estudio no pensaba quedarse ahí. Según IMDb, menos de un mes antes del estreno ya existían planes para una secuela basada en The Cat in the Hat Comes Back, el libro que continúa las aventuras del personaje. La idea era que Myers regresara como el Gato y que Bo Welch volviera a dirigir. Todo sonaba listo para que el sombrero siguiera dando vueltas.

Imagine Entertainment

Luego llegó el estreno y la fiesta se apagó rápido. La película costó alrededor de 109 millones de dólares y recaudó casi 134 millones a nivel mundial, una cifra que puede sonar grande hasta que se recuerda lo caro que fue producirla y venderla. Y la crítica fue todavía más dura: durante años la película cargó con fama de adaptación fallida, demasiado vulgar para algunos y demasiado estridente para otros.

El fracaso que cambió el futuro de Dr. Seuss en el cine

Tras el golpe, Audrey Geisel, viuda de Dr. Seuss, decidió cerrar la puerta a nuevas adaptaciones de acción real de la obra de su esposo. Geisel quedó decepcionada con la versión de 2003 y prefirió que los futuros proyectos mantuvieran el espíritu de los libros por medio de la animación. Ahí se vino abajo no sólo la secuela del Gato, sino toda una ruta posible para llevar otros clásicos de Seuss con actores reales.

Vista hoy, El gato no es una buena película en el sentido tradicional, pero sí una de esas rarezas de estudio que uno no puede dejar de mirar. Mike Myers hace todo al máximo, Alec Baldwin aparece en modo villano ridículo y Dakota Fanning muestra su talento desde niña. Una joya que hoy puedes ver en Netflix.

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