Manuel "Loco" Valdés, una de las figuras más queridas de la Época de Oro del cine mexicano, dejó huella en películas como Caperucita Roja, una adaptación que generaciones de mexicanos descubrieron a través de las transmisiones dominicales de televisión. Más de seis décadas después de su estreno, la cinta sigue despertando nostalgia por sus personajes y por los impresionantes escenarios naturales que sirvieron como telón de fondo para la historia.
Muchos recuerdan al carismático Zorrillo, interpretado por el actor, pero pocos saben que la producción aprovechó algunos de los paisajes más espectaculares del país para dar vida al bosque donde transcurre la aventura de Caperucita.
Un cuento clásico filmado en escenarios reales
Estrenada en 1959 y dirigida por Roberto Rodríguez, La Caperucita Roja reunió a un elenco encabezado por María Gracia, Manuel "Loco" Valdés y Rafael Muñoz Andrete. La película adaptó el famoso cuento infantil con un estilo muy mexicano que terminó conquistando al público.
Sin embargo, uno de los aspectos que más llama la atención al revisitar la cinta son los escenarios naturales que aparecen constantemente en pantalla.
Las Grutas de Cacahuamilpa, una joya del cine mexicano
Durante los créditos de la película aparece un agradecimiento especial que revela algunas de las locaciones utilizadas por la producción. Entre ellas destacan las famosas Grutas de Cacahuamilpa, ubicadas entre Guerrero y Morelos.
Este impresionante sistema de cavernas es considerado uno de los más importantes del mundo y ha servido como escenario para diversas producciones cinematográficas mexicanas. Años después también sería inmortalizado en otra obra maestra del cine nacional: Macario.
Las enormes formaciones rocosas aportaron una atmósfera fantástica que encajó perfectamente con el universo del cuento infantil.
Infobae
La magia de los volcanes mexicanos
Otra de las locaciones utilizadas fue la llamada Zona de los Volcanes, donde los espectadores pueden apreciar a la distancia los perfiles del Popocatépetl y el Iztaccíhuatl.
Estas montañas no solo destacan por su belleza natural, sino también por la leyenda que las rodea. De acuerdo con la tradición mexicana, representan a dos enamorados separados por el destino y convertidos en volcanes por los dioses.
Gracias a estos paisajes, la película logró capturar una imagen única del México de finales de los años cincuenta.
Más de 65 años después, La Caperucita Roja continúa siendo una ventana a la riqueza natural del país y un recordatorio del talento de figuras como Manuel "Loco" Valdés.