La obra maestra del cine que envió a su director a la muerte en 1979. Sus escenas terminaron costando más de lo esperado
Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'

La historia de esta cinta no es solo una invención cinematográfica: también parece el eco de un set donde la búsqueda de una obra perfecta dejó heridas demasiado reales.

Hay películas que no solo se recuerdan por lo que aparece en pantalla, sino por todo lo que pasó alrededor. El exorcista carga desde hace décadas con su fama de rodaje maldito, entre accidentes, incendios y muertes cercanas al equipo. El cuervo quedó marcada para siempre por la tragedia de Brandon Lee, y hasta una entrega de Misión: Imposible arrastra una historia durísima detrás de sus escenas de acción.

Hollywood y el cine de culto están llenos de relatos así: producciones donde la leyenda creció tanto como la película. Algunas historias se exageran con los años, otras se mezclan con superstición y unas cuantas tienen una base mucho más incómoda. Entre esas aparece una obra maestra de 1979 que no necesitaba fantasmas para volverse inquietante porque lo que ocurrió en su rodaje ya era bastante oscuro.

La película de 1979 que quedó envuelta en una leyenda negra

Stalker, dirigida por Andréi Tarkovsky, es una de las grandes cumbres del cine soviético y una de esas películas que se sienten como un sueño pesado y casi enfermo. La historia sigue a tres hombres que entran a una zona prohibida, conocida simplemente como "La Zona", un lugar devastado donde supuestamente existe una habitación capaz de cumplir los deseos más profundos.

Mosfilm

La película se estrenó en 1979 y con el tiempo se volvió un monumento del cine de autor, de esos títulos que aparecen cada vez que alguien habla de ciencia ficción filosófica. Pero la historia detrás de Stalker terminó pesando casi tanto como la película.

Parte del rodaje se realizó en Estonia, cerca del río Jägala y de zonas industriales deterioradas. Integrantes del equipo señalaron después que trabajaron en espacios contaminados, con agua sucia, residuos químicos y condiciones que hoy sonarían impensables para una producción controlada. La Zona, al parecer, no solo se veía peligrosa; también lo era.

Un rodaje entre agua tóxica y cansancio extremo

El testimonio más conocido es el de Vladimir Sharun, diseñador de sonido de la película, quien años después relacionó las condiciones del rodaje con la muerte de varios miembros importantes del equipo. Según su versión, río arriba había una planta química que descargaba residuos en el agua, mientras la filmación se hacía en zonas cercanas a ese flujo contaminado.

Mosfilm

Sharun contó que varias mujeres del equipo presentaron reacciones alérgicas en la piel durante la producción. Stalker está llena de agua estancada, vegetación extraña, ruinas industriales y superficies que parecen podrirse lentamente. Lo que en pantalla funciona como atmósfera, detrás de cámaras pudo haber sido una simple exposición a químicos. Muy artístico pero también muy peligroso.

Años después murieron de cáncer el propio Tarkovsky, su esposa y asistente Larisa Tarkovskaya, y Anatoli Solonitsyn, actor que interpreta al Escritor en la película. No existe una sentencia médica definitiva que pruebe de forma absoluta que el rodaje causó esas enfermedades. Aun así, la coincidencia y los testimonios del equipo alimentaron la leyenda de que Stalker cobró un precio demasiado alto.

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