Aunque es bien sabido que Jack Gleeson compartió pantalla con actores como Peter Dinklage, Lena Headey, Emilia Clarke y Kit Harington en Game of Thrones, la serie de HBO que se convirtió en un fenómeno mundial, pocos saben la verdadera razón por la que dejamos de verlo en super producciones. Mientras gran parte del elenco aprovechó el éxito para impulsar sus carreras en Hollywood, el intérprete de Joffrey Baratheon tomó un camino completamente distinto.
Cuando su personaje desapareció de la historia en una de las escenas más recordadas por los seguidores de la serie, muchos pensaron que sería el inicio de una nueva etapa llena de grandes producciones para el actor irlandés. Lo que ocurrió fue exactamente lo contrario.
El villano que todos amaban odiar
A lo largo de cuatro temporadas, Jack Gleeson dio vida a Joffrey Baratheon, uno de los personajes más detestados de la televisión moderna. Su crueldad, impulsividad y abuso de poder lo convirtieron en una figura capaz de generar intensas reacciones entre los espectadores.
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El trabajo del actor fue tan convincente que muchos fans llegaron a confundir al personaje con la persona detrás de él. Con apenas unos años de experiencia profesional, Gleeson consiguió destacar dentro de un elenco repleto de figuras consolidadas.
Tras la muerte de Joffrey en la cuarta temporada, su nombre se encontraba entre los más comentados de la industria. Todo apuntaba a que Hollywood intentaría convertirlo en una de sus nuevas estrellas.
¿Por qué Jack Gleeson decidió alejarse de los reflectores?
Lejos de aprovechar la enorme exposición que le había dado la serie, Jack Gleeson decidió alejarse de los grandes focos.
En distintas entrevistas explicó que la actuación había dejado de ser tan divertida como cuando comenzó a practicarla siendo niño. Lo que alguna vez fue una actividad que disfrutaba se había transformado en una profesión sometida a expectativas, compromisos y una atención mediática constante.
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Por ello decidió priorizar otros aspectos de su vida y continuar con sus estudios universitarios en el Trinity College de Dublín, donde cursó Filosofía y Teología.
Su elección sorprendió a muchos seguidores de Game of Thrones, especialmente porque ocurrió en el momento de mayor popularidad de su carrera.
Una vida lejos de Hollywood
Además de enfocarse en su formación académica, Gleeson participó en proyectos teatrales independientes en Irlanda. En lugar de perseguir contratos millonarios o franquicias internacionales, optó por involucrarse en iniciativas artísticas más pequeñas y cercanas a sus intereses personales.
Con el paso de los años quedó claro que no se trataba de un rechazo absoluto a la actuación, sino de una búsqueda por ejercerla bajo condiciones diferentes.
De hecho, posteriormente regresó a la pantalla en proyectos seleccionados, aunque manteniendo un perfil mucho más discreto que el que tuvo durante la época de Game of Thrones.
Mientras otros actores sueñan con alcanzar la fama mundial, Jack Gleeson prefirió renunciar a la presión de Hollywood para dedicar tiempo a sus estudios, al teatro y a una vida más tranquila.