JoBeth Williams, Steven Spielberg y Tobe Hooper participaron en una de las películas de terror más influyentes de los años 80, pero detrás de una de sus escenas más recordadas existe una historia que sigue provocando escalofríos décadas después de su estreno. Lo más inquietante no ocurrió frente a las cámaras, sino durante la producción de la cinta.
Pocas películas han generado tantas leyendas como Poltergeist. Entre teorías sobre una supuesta maldición, tragedias que afectaron a parte del elenco y rumores de Hollywood, hay un dato que sí fue confirmado por quienes estuvieron en el rodaje: algunos de los esqueletos que aparecen en pantalla eran reales.
La escena que escondía un secreto perturbador
Uno de los momentos más impactantes de Poltergeist ocurre cuando Diane Freeling, personaje interpretado por JoBeth Williams, cae en una piscina llena de agua, lodo y cadáveres que emergen desde el fondo.
Durante años, muchos espectadores asumieron que aquellos restos formaban parte de la utilería habitual de una superproducción de Hollywood. Sin embargo, la realidad era mucho más extraña.
Según contó la propia actriz en diversas entrevistas, la producción utilizó esqueletos humanos auténticos procedentes de proveedores médicos. La razón no fue artística ni una búsqueda obsesiva por el realismo, sino una decisión relacionada con el presupuesto.
En aquella época, fabricar esqueletos artificiales con suficiente nivel de detalle para las escenas de primer plano resultaba más costoso que adquirir esqueletos reales utilizados anteriormente con fines académicos o médicos.
El ahorro venció a la ficción en ‘Poltergeist’
Hoy parece una decisión impensable, pero en los años 80 las normas de producción eran distintas y el acceso a material anatómico para estudios médicos era relativamente común.
La producción descubrió que comprar esqueletos humanos reales costaba menos que encargar réplicas de plástico especialmente diseñadas para el rodaje. La diferencia económica fue suficiente para inclinar la balanza.
El Comercio
Lo más sorprendente es que JoBeth Williams pasó horas grabando rodeada de aquellos restos sin ser plenamente consciente de ello durante el rodaje. Con el paso del tiempo, la actriz reveló la historia y convirtió la escena en una de las curiosidades cinematográficas más comentadas del género de terror.
El origen de una leyenda de Hollywood
La revelación alimentó todavía más la famosa teoría de la llamada "maldición de Poltergeist", una creencia popular que relaciona las tragedias que afectaron a algunos miembros del reparto con el uso de esqueletos humanos reales.
Aunque no existe ninguna evidencia que respalde esa conexión, el mito sigue formando parte de la película y aparece con frecuencia en conversaciones sobre los secretos más oscuros de Hollywood.
Más de cuatro décadas después de su estreno, para muchos fans, el verdadero susto no está en los fantasmas que aparecen en pantalla, sino en descubrir que una de sus escenas más famosas fue rodada con restos humanos auténticos porque resultaban más baratos que los de plástico.