El fallecido actor Robert Redford y la actriz de 88 años Jane Fonda, formaron una de las duplas más icónicas de Hollywood durante décadas, tanto así que su química fue aprovechada al máximo a través de cuatro películas juntos: La jauría humana (1966), Descalzos por el parque (1967), El jinete eléctrico (1979) y Nosotros en la noche (2017).
Sin embargo, a pesar de su innegable conexión y profunda amistad, Jane confesó que el mal humor de Redford era característico del actor, a tal grado de pensar que el su mal genio era provocado por ella.
Jane y su relación con Robert detrás de la pantalla
Fue durante una charla en el Festival de Cannes recuperada por Fotogramas, que Jane soltó una impactante confesión ya que a pesar de la cautivadora relación que transmitían en pantalla, la actriz confesó que detrás de cámaras la realidad era muy distinta. Reveló que durante años asumió que el eterno mal humor de Robert Redford se debía a algún error suyo, hasta que el tiempo le hizo comprender que simplemente no era algo personal.
Tiene un problema con las mujeres, siempre está de mal humor y no le gustaba besar.
"Yo siempre pensaba que era culpa mía, pero nunca le dije nada al respecto. Es muy buena persona. Solo tiene un problema con las mujeres", afirmó la actriz.
Vanity Fair
De un amor platónico a una entrañable amistad
De hecho, Fonda también aprovechó para confesar el profundo crush que tuvo con Redford cada filmaban una película, o al menos durante tres de las cuatro películas que hicieron juntos. Fue el carácter frío del actor lo que rompió sus ilusiones, principalmente al momento de filmar alguna escena romántica. Al final su relación se forjó desde la amistad y el profesionalismo, pues asegura a pesar de todo, "lo pasamos muy bien, pero no era como lo pintaban las cámaras”.
Tuvieron que pasar 38 años para que Redford y Fonda se reencontraran frente a la cámara con su cuarta y última colaboración en Nosotros en la noche, película disponible en Netflix que aborda el romance desde la vejez y aunque es un filme cautivador, la frialdad de Redford en el set hizo que después de años Jane comprendiera que su trato hacia ella no era algo personal, simplemente era su manera de ser: "Cuando llegaba tres horas tarde de mal humor, supe que no era culpa mía", comentó la actriz.
Vanity Fair
El cine suele regalarnos parejas con una química increíble que solo existe frente a las cámaras, y este caso es un claro ejemplo. Al final el vínculo de Fonda y Redford quedó alejado del romanticismo para dar como resultado una de las amistades más legendarias del cine.