La silenciosa estrategia de Penélope para engañar por 20 años a decenas de hombres hambrientos de poder en 'La Odisea'
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Mientras Odiseo luchaba por volver a casa, Penélope hizo algo igual de difícil: impedir que esa casa dejara de existir.

Antes de hablar de La Odisea de Christopher Nolan, la relectura moderna que convierte el viaje de Odiseo, el personaje de Matt Damon en la cinta de IMAX, en una experiencia casi sensorial, fragmentada y visualmente abrumadora, conviene volver al origen: el poema de Homero, donde el regreso a casa no es solo una aventura épica, sino una guerra silenciosa que ocurre en paralelo.

Mientras Odiseo atraviesa su propio camino, en Ítaca se libra otra batalla. Penélope, interpretada en la cinta por Anne Hathaway, suele aparecer como la esposa fiel que permanece sentada durante años, mirando el horizonte y confiando en que su marido volverá. La imagen se queda corta. Sin soldados para expulsar a los pretendientes y con un Telémaco todavía demasiado joven para enfrentarlos, ella necesitaba resistir desde el único espacio que conservaba: el interior del palacio.

La Odisea
La Odisea
Fecha de estreno 16 de julio de 2026 | 2h 53min
Dirigida por Christopher Nolan
Con Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway
Usuarios
3,2
Sensacinemx
4,5
Cartelera y sesiones (877)

Un sudario que nunca estaba terminado

La estrategia fue tan sencilla que durante años nadie vio la trampa. Penélope anunció que elegiría un nuevo esposo cuando terminara de tejer el sudario funerario de Laertes, padre de Odiseo. Trabajaba frente a todos durante el día y, cuando llegaba la noche, deshacía en secreto lo que había avanzado bajo la luz de las antorchas. Cada jornada parecía acercarla al matrimonio. Pero en realidad, amanecía prácticamente en el mismo punto.

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Hay que hacer una precisión. Odiseo estuvo ausente durante 20 años, pero Penélope no mantuvo el engaño del telar durante las dos décadas completas. En el canto II, uno de los pretendientes admite que la maniobra funcionó por tres años y fue descubierta cuando ya entraba en el cuarto. Una criada reveló el secreto y los hombres la sorprendieron mientras deshacía su trabajo, obligándola finalmente a terminarlo.

La excusa estaba muy bien pensada. Penélope no podía abandonar una labor destinada a honrar a su suegro sin exponerse a las críticas de otras mujeres de Ítaca. Usó las obligaciones que se esperaban de ella, tejer, proteger la memoria familiar y cuidar la reputación de la casa, para construir una resistencia que parecía obediencia. Los pretendientes veían a una viuda cumpliendo con su deber pero ella estaba comprando tiempo.

Los pretendientes no estaban ahí por amor

Aquellos hombres no llegaban al palacio con flores y buenas intenciones. Se instalaron dentro de la casa de Odiseo, sacrificaban sus animales, bebían su vino y consumían una fortuna que no les pertenecía. Telémaco los acusa públicamente de llevar su patrimonio hacia la ruina mientras presionaban a su madre para que eligiera a uno de ellos.

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Casarse con Penélope significaba acercarse al poder que Odiseo había dejado vacío. Ella no podía rechazarlos de frente para siempre, pero tampoco tenía que entregarles una respuesta clara. Los mantenía compitiendo, alimentaba sus esperanzas y dejaba que cada uno creyera que tenía una oportunidad mayor que los demás. Hasta los propios pretendientes se quejan de los mensajes que recibían de ella y de promesas que nunca terminaban de convertirse en algo concreto.

El telar le permitía controlar el ritmo de la historia. Penélope creaba de día una imagen pública y la destruía de noche, lejos de las miradas. No podía detener el paso de los años, pero sí impedir que los demás decidieran cuándo debía terminar su espera.

Penélope era tan peligrosa con las palabras como Odiseo

Cuando el engaño fue descubierto, Penélope no dejó de pensar. Más adelante presentó la prueba del arco: se casaría con quien pudiera tensar el arma de Odiseo y disparar una flecha a través de una fila de hachas. Los pretendientes aceptaron porque estaban convencidos de que alguno lograría hacerlo. La competencia terminó convirtiéndose en el principio de su caída cuando el verdadero dueño del arco, oculto bajo la apariencia de un mendigo, pidió participar.

Ni siquiera después de la muerte de los invasores Penélope se dejó arrastrar por la emoción. Antes de reconocer plenamente a Odiseo, puso a prueba al hombre que decía ser su esposo: ordenó mover la cama matrimonial. Él reaccionó indignado porque sabía que era imposible hacerlo. La había construido alrededor del tronco de un olivo vivo. Era un secreto compartido que ningún impostor podía conocer. Al final, Odiseo consiguió volver gracias a su astucia, pero encontró un hogar porque Penélope había usado la suya para conservarlo.

Sergio Negrete
Sergio Negrete
-Redactor
Mi infancia estuvo repleta de películas de Disney en VHS. Bien podría ser un personaje de 'El diario de Bridget Jones', 'Fleabag' o 'Parks and Recreation'
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