Meryl Streep ganó su primera estatuilla por Kramer vs. Kramer, Natalie Portman se llevó la suya después de perderse dentro de El cisne negro y Cate Blanchett terminó de confirmar su lugar entre las grandes con Blue Jasmine. Para una actriz, ganar el Oscar suele representar la noche más importante de su carrera. Años de audiciones, rodajes y personajes finalmente caben dentro de un sobre.
Las temporadas de premios, sin embargo, también pueden ponerse bastante raras. Una misma estrella puede recibir aplausos por una película y ser destrozada por otra estrenada con unos cuantos meses de diferencia. Lo que nunca había ocurrido era que alguien pasara de recibir el premio a la peor interpretación del año a subir al escenario de los Óscar como la mejor actriz, todo antes de que terminara el fin de semana.
Sandra Bullock pasó de los Razzies a los Oscar en una sola noche
La protagonista de esa historia es Sandra Bullock. El 6 de marzo de 2010 recibió el Razzie a Peor Actriz por Loca obsesión. La noche siguiente ganó el Oscar a Mejor Actriz por Un sueño posible, convirtiéndose en la primera, y hasta ahora única intérprete en llevarse ambos reconocimientos en categorías protagónicas durante el mismo año y con menos de 24 horas de diferencia.
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En Loca obsesión, Bullock interpretaba a Mary Horowitz, una creadora de crucigramas que conoce a un camarógrafo llamado Steve y decide que ambos están destinados a estar juntos. El problema es que él no comparte precisamente el entusiasmo, así que ella comienza a seguirlo por distintas ciudades mientras intenta convencerlo de que su relación tiene futuro. Bradley Cooper y Thomas Haden Church completaban el reparto de una comedia que no encontró demasiados defensores.
La película recibió cinco nominaciones a los Razzies y terminó ganando dos: Peor Actriz y Peor Pareja en Pantalla para Bullock y Cooper. Estos premios, creados como una respuesta burlona a los Óscar, suelen entregarse a salas casi vacías porque las estrellas nominadas rara vez aparecen para recibirlos. Bullock decidió hacer todo lo contrario.
Al día siguiente subió al escenario por 'Un sueño posible'
Menos de 24 horas después, el ambiente cambió por completo. Bullock dejó atrás el pequeño teatro de los Razzies y llegó a la edición 82 de los premios Oscar como una de las favoritas de la noche. Competía contra Meryl Streep por Julie & Julia, Carey Mulligan por Enseñanza de vida, Gabourey Sidibe por Preciosa y Helen Mirren por La última estación.
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Su nominación llegó por interpretar a Leigh Anne Tuohy en Un sueño posible, drama inspirado en la historia del jugador de futbol americano Michael Oher. Bullock encarnaba a una mujer de Tennessee que recibía al joven dentro de su familia y lo ayudaba a encontrar estabilidad mientras desarrollaba su carrera deportiva. La cinta también fue nominada a Mejor Película y se convirtió en uno de los mayores éxitos comerciales de la actriz hasta ese momento.
Cuando Sean Penn abrió el sobre y anunció su nombre, Bullock comenzó su discurso preguntándose con humor si realmente había merecido el premio o simplemente había cansado a los votantes. Luego agradeció a sus compañeras de categoría y recordó a su madre, quien le había enseñado a trabajar, respetar a los demás y no creerse más importante que nadie. La misma mujer que una noche antes cargaba DVDs de una película criticada ahora sostenía el Óscar de su primera nominación.