Pocas familias representan tanto al viejo Hollywood como los Douglas. Kirk Douglas fue una de las grandes estrellas del cine clásico con películas como Espartaco, mientras que su hijo Michael logró algo nada sencillo: salir de aquella sombra y construir su propio lugar con Wall Street, Atracción fatal, Bajos instintos y, décadas después, hasta el Universo Cinematográfico de Marvel. En esa familia, llevar el apellido podía abrir muchas puertas, pero también significaba crecer rodeado de expectativas enormes.
Para la siguiente generación, las cosas fueron bastante más complicadas. Fiestas llenas de celebridades, drogas al alcance y un padre cuya carrera se encontraba en pleno ascenso formaron parte de una infancia que difícilmente podía llamarse normal. Años después, uno de los Douglas terminaría contando esa historia desde un lugar mucho menos glamuroso: después de una adicción severa y casi siete años dentro de una prisión federal.
Cameron Douglas creció en medio de las fiestas de Hollywood
Se trata de Cameron Douglas, el hijo mayor de Michael Douglas y Diandra Luker, nacido en 1978. También es nieto de Kirk Douglas, así que desde pequeño estuvo rodeado por algunos de los nombres más importantes de la industria. En sus memorias "Long Way Home", publicadas en 2019, reconoció que vivir dentro de semejante dinastía nunca fue tan sencillo como podía parecer desde afuera.
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Entre los recuerdos más fuertes del libro está uno relacionado directamente con las fiestas de su padre. Cameron contó que Michael le pedía repartir porros entre los invitados, cuando él todavía era un niño. Conforme fue creciendo también comenzó a moverse por aquellas reuniones, subir a balcones y encontrarse con adultos viviendo noches sumamente excesivas. Al amanecer, incluso buscaba restos de drogas que hubieran quedado después de las fiestas.
Eso no significa que Cameron responsabilice a su padre por todo lo que pasó después. Al publicar el libro dejó claro que asumía sus propias decisiones y que para entonces había conseguido reconstruir su relación con Michael. Pero sí habló de lo complicado que resultaba crecer preguntándose cómo encontrar una identidad propia cuando su abuelo era Kirk Douglas y su padre una de las mayores estrellas de Hollywood.
La adicción comenzó cuando apenas tenía 13 años
Cameron empezó a consumir marihuana alrededor de los 13 años y su relación con las drogas fue escalando durante la adolescencia. Con el tiempo llegaron la cocaína, la metanfetamina y la heroína, hasta que su vida terminó completamente atravesada por la adicción. Él mismo ha descrito aquellos años como un periodo en el que veía todo lo que estaba destruyendo a su alrededor, pero aun así no conseguía detenerse.
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En julio de 2009 fue detenido durante una operación de la DEA y posteriormente se declaró culpable de cargos relacionados con distribución de drogas y posesión de heroína. En 2010 recibió una sentencia inicial de cinco años. Después, tras ser sorprendido con drogas mientras estaba encarcelado, su condena aumentó. Finalmente salió en 2016 después de pasar casi siete años en prisión federal, parte de ellos bajo condiciones especialmente duras.
Para Michael Douglas, aquellos años tampoco fueron fáciles. El actor contó que hubo un momento en el que dejó de creer que su hijo conseguiría sobrevivir a la adicción. Durante una entrevista conjunta en 2019, Cameron llegó a preguntarle directamente si alguna vez había perdido la esperanza. Michael respondió que siempre había existido algo de esperanza, aunque sinceramente llegó a pensar que su hijo no iba a lograrlo.
Salió de prisión y reconstruyó su relación con Michael Douglas
Después de recuperar la libertad en 2016, Cameron comenzó una etapa completamente distinta. Se mantuvo sobrio, retomó su relación con su familia y en 2019 decidió contar abiertamente lo ocurrido en "Long Way Home: A Memoir of Fame, Family, and Redemption". El libro reconstruye el camino que lo llevó desde una infancia de enormes privilegios hasta la adicción, la cárcel y finalmente la recuperación.
Cameron Douglas Instagram
También se convirtió en padre y regresó a la actuación. Antes de su detención ya había compartido pantalla con Michael y Kirk Douglas en It Runs in the Family, una producción que reunió a tres generaciones de la familia en la misma película. En los últimos años ha vuelto a trabajar y mantiene una relación cercana con su padre, quien ha dicho sentirse orgulloso tanto del libro como de la manera en que Cameron consiguió reorganizar su vida.
La historia detrás de aquellos cigarros repartidos durante las fiestas queda entonces como una pequeña parte de algo mucho más grande. Cameron creció viendo de cerca el lado más excesivo de Hollywood, pero sus problemas terminaron llevándolo bastante lejos de cualquier alfombra roja.