Hay parejas de cine que funcionan tan bien que cuesta creer que todo terminó cuando el director gritó "corte". Meg Ryan y Tom Hanks lo hicieron varias veces, Julia Roberts y Richard Gere convirtieron Mujer bonita en un clásico romántico y, en los 90, Sandra Bullock y Keanu Reeves consiguieron una química parecida mientras intentaban impedir que un autobús explotara en Los Ángeles.
Máxima velocidad no tenía precisamente el ambiente más tranquilo para que naciera un romance. Reeves interpretaba al policía Jack Traven y Bullock a Annie, una pasajera que termina conduciendo un autobús cargado de explosivos que no puede bajar de 50 millas por hora. Entre persecuciones, choques y escenas de acción, los dos terminaron llevándose mucho mejor de lo que cualquiera de ellos imaginaba.
Sandra Bullock pasó años sin saber que Keanu Reeves sentía lo mismo
Lo que ninguno descubrió durante el rodaje es que el interés era mutuo. En diciembre de 2018, Bullock recordó en The Ellen DeGeneres Show que se sentía atraída por Reeves mientras hacían la película. Lo describió como dulce y muy guapo, y reconoció que a veces le costaba mantenerse seria cuando él la miraba porque inmediatamente comenzaba a reírse.
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La actriz también tenía una explicación bastante lógica para que nunca hubiera pasado nada: asumió que él no estaba interesado. De hecho, bromeó con que quizá precisamente por no haber cruzado esa línea habían conseguido conservar una amistad durante tantos años. Nunca fueron pareja después de Máxima velocidad, y durante décadas el supuesto romance quedó únicamente como una fantasía de quienes los habían visto juntos en pantalla.
Cinco meses después llegó el giro que Bullock no esperaba. Ellen DeGeneres mostró aquellas declaraciones a Reeves durante su propia visita al programa y le preguntó directamente si sabía que su compañera estaba enamorada de él. Su respuesta fue inmediata: "Obviamente, ella tampoco sabía que yo estaba enamorado de ella". Los dos habían pasado todo aquel rodaje pensando prácticamente lo mismo sin decírselo.
'Máxima velocidad' cambió las carreras de los dos
Para Bullock, Máxima velocidad fue especialmente importante. Antes ya llevaba varios años trabajando, pero Annie Porter terminó convirtiéndola en una estrella. Reeves venía de Punto de quiebre, Idaho: El camino de mis sueños y las películas de Bill & Ted, aunque Jack Traven confirmó que también podía sostener una gran producción de acción.
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La película tampoco fue un éxito pequeño. Con un presupuesto aproximado de 30 millones de dólares, terminó recaudando más de 350 millones en todo el mundo. También ganó dos premios Oscar, por sonido y edición de efectos de sonido.
Parte de lo que terminó haciendo funcionar la película estaba precisamente en la relación entre Jack y Annie. Cuando Bullock y Reeves se reunieron en 2024 para celebrar los 30 años de Máxima velocidad, ella recordó que se sentía completamente cómoda trabajando con él y que podía probar cosas frente a la cámara sabiendo que su compañero iba a responder. El director Jan de Bont también ha destacado la naturalidad que existía entre ellos.
Treinta años después, siguen buscando una excusa para trabajar juntos
El romance nunca ocurrió, pero la amistad sobrevivió. En 2006 se reencontraron en La casa del lago, una historia romántica que jugaba directamente con aquello que Máxima velocidad apenas insinuaba. Esta vez no había bombas ni persecuciones: sus personajes se enamoraban a través de cartas mientras vivían separados por dos años en el tiempo.
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Y todavía no han terminado. Bullock y Reeves están actualmente ligados a un nuevo thriller romántico en desarrollo en Amazon MGM Studios, donde además participarán como productores. El proyecto también reúne nuevamente al productor de Máxima velocidad, Mark Gordon, mientras Noah Oppenheim trabaja en el guion. Por ahora no tiene título ni fecha de estreno anunciada.
Así que quizá aquella historia de amor simplemente tomó un camino diferente. Keanu Reeves y Sandra Bullock nunca fueron pareja, aunque durante el rodaje de Máxima velocidad ambos querían que el otro supiera algo que ninguno se atrevió a decir. Tuvieron que pasar casi 25 años y dos entrevistas con Ellen para descubrirlo.