Hay películas que parecen imposibles de hacer incluso antes de que comiencen las cámaras. ‘Un puente lejano’ (‘A Bridge Too Far’), la ambiciosa película bélica dirigida por Richard Attenborough y estrenada en 1977, fue precisamente una de ellas: casi tres horas de duración, una historia basada en una de las operaciones militares más complejas de la Segunda Guerra Mundial y un reparto encabezado por algunas de las mayores estrellas de Hollywood y del cine británico.
La cinta llevó a la pantalla la Operación Market Garden, el intento de las fuerzas aliadas de tomar una serie de puentes estratégicos en los Países Bajos durante septiembre de 1944. La misión buscaba abrir el camino hacia Alemania, pero terminó convirtiéndose en un costoso fracaso militar. El guion fue escrito por William Goldman a partir del libro homónimo de Cornelius Ryan.
Y para llevar semejante historia al cine, Joseph E. Levine y Richard Attenborough no escatimaron precisamente en recursos.
Richard Attenborough se enfrentó a una producción gigantesca
Cuando Attenborough se puso detrás de las cámaras, ‘Un puente lejano’ se convirtió en una de las producciones bélicas más ambiciosas de su época. El presupuesto se situó alrededor de los 25 millones de dólares, aunque distintas fuentes lo estiman ligeramente por encima de esa cifra.
El dinero no solo se destinó a reunir a un reparto de estrellas. Una parte enorme del trabajo consistió en conseguir que la película tuviera una apariencia lo más cercana posible al conflicto que pretendía recrear.
El equipo tuvo que reconstruir tanques Sherman y planeadores utilizados durante la Segunda Guerra Mundial, además de adquirir siete grandes aviones Dakota que habían sido empleados anteriormente para lanzar paracaidistas. También se construyeron ocho casas completas en Deventer, mientras que el departamento de vestuario elaboró alrededor de 2,200 uniformes militares.
La producción incluso recurrió a entrenamiento militar para parte del elenco: 50 actores británicos recibieron entrenamiento de comandos para prepararse para sus papeles.
El reparto era prácticamente imposible de reunir
Una de las grandes apuestas de Joseph E. Levine fue construir un elenco lleno de estrellas. La película reunió a Sean Connery, Michael Caine, Robert Redford, Gene Hackman, James Caan, Anthony Hopkins, Laurence Olivier, Ryan O'Neal, Dirk Bogarde, Elliott Gould, Edward Fox y Maximilian Schell, entre muchos otros.
Y no eran simples apariciones. Cada uno interpretaba a una figura diferente relacionada con la operación militar.
Sean Connery interpretó al general Urquhart; Michael Caine dio vida al teniente coronel Vandeleur; Robert Redford fue el mayor Cook; Gene Hackman interpretó al general Sosabowski; Anthony Hopkins asumió el papel del teniente coronel Frost y Ryan O'Neal interpretó al general Gavin.
El precio de semejante reparto también fue enorme. Según los registros de AFI, aproximadamente nueve millones de dólares de un presupuesto de 25 millones se destinaron al elenco. Robert Redford, por ejemplo, recibió 500,000 dólares por semana durante cuatro semanas.
En otras palabras, casi una tercera parte del presupuesto se fue únicamente en conseguir a las estrellas que aparecerían en pantalla.
Una película que necesitaba construir su propia Segunda Guerra Mundial
La escala de la producción no terminó en los actores y el vestuario. Attenborough quería rodar cerca de los lugares donde realmente habían ocurrido los acontecimientos, pero Arnhem había cambiado demasiado desde 1944, por lo que el equipo eligió Deventer, cuyo puente tenía similitudes con el original. El gobierno neerlandés autorizó el rodaje en esa ciudad.
Las cámaras también estuvieron en otras localidades de los Países Bajos, entre ellas Nijmegen y Grave, utilizadas para recrear diferentes momentos de la batalla.
El rodaje comenzó a finales de abril de 1976 y terminó en octubre de ese mismo año. En total, la producción se prolongó durante 133 días.
Richard Attenborough tuvo que coordinar no solo a un reparto gigantesco, sino también grandes movimientos de tropas, vehículos, aviones, localizaciones y escenas de batalla. El propio BFI destaca que el director tuvo que enfrentarse a las dificultades que implicaban los ejércitos, las localizaciones, el clima y un reparto lleno de estrellas.
CBR
Casi tres horas para contar una misión que terminó en fracaso
El resultado fue una película de aproximadamente 175-176 minutos, es decir, casi tres horas de duración.
La historia sigue el desarrollo de la Operación Market Garden y muestra cómo los aliados intentaron tomar los puentes estratégicos antes de que la resistencia alemana terminara por frustrar sus planes.
El título hace referencia precisamente a una frase atribuida al teniente general Frederick Browning después de la operación, quien habría dicho que siempre había creído que estaban intentando tomar “un puente demasiado lejos”.
La elección del título terminó siendo especialmente apropiada: la película también representaba una apuesta cinematográfica enorme para su época.
La apuesta dividió a la crítica
La magnitud de ‘Un puente lejano’ no garantizó que todos quedaran convencidos. Actualmente, la película conserva un 61% de aprobación de la crítica en Rotten Tomatoes, con 33 reseñas registradas, mientras que el público le otorga un 85%. El consenso del sitio señala que es una película bélica demasiado larga, aunque el talento delante y detrás de las cámaras consigue mantenerla como una producción atractiva.
En 1977, Roger Ebert fue mucho más duro y cuestionó precisamente su exceso de duración, su espectacularidad y la utilización de un reparto tan grande.
Infobae
Una apuesta que hoy sigue sorprendiendo
Vista décadas después, ‘Un puente lejano’ continúa siendo uno de esos proyectos que ayudan a entender hasta dónde podía llegar una superproducción de Hollywood cuando decidía apostar todo por una historia.
No solo reunió a algunos de los actores más importantes de su generación. También reconstruyó escenarios, vehículos, uniformes y elementos militares a una escala enorme para recrear una operación que involucró a miles de soldados.
Y aunque la película no estuvo exenta de críticas, su producción sigue siendo uno de sus aspectos más llamativos: un proyecto de alrededor de 25 millones de dólares, un reparto plagado de superestrellas, más de cuatro meses de rodaje y casi tres horas de metraje para contar una de las derrotas más controvertidas de los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial.