Llegar a los 100 años ya es algo extraordinario. Hacerlo todavía con ganas de bailar, cantar, ir al gimnasio y seguir trabajando lo vuelve todavía más llamativo. Dick Van Dyke alcanzó esa edad convertido en uno de los grandes nombres de la televisión y el cine estadounidense, pero también en alguien a quien constantemente le preguntan lo mismo: ¿cuál es su secreto?
El actor de Mary Poppins, Chitty Chitty Bang Bang y El show de Dick Van Dyke lleva tiempo diciendo que no tiene una fórmula mágica. Su respuesta solo mezcla ejercicio, curiosidad, sentido del humor y una forma bastante ligera de mirar la vida. Pero entre todo eso hay una idea que repite: guardar enojo durante demasiado tiempo termina por cobrar la factura.
Dick Van Dyke cree que el odio termina consumiendo a las personas
En una entrevista con People, Van Dyke explicó que siempre ha sentido que la ira puede terminar desgastando a alguien desde adentro. Lo mismo piensa del odio, una emoción que asegura nunca haber conseguido mantener con demasiada intensidad a lo largo de su vida.
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El actor incluso relacionó esa idea con su propia familia. Recordó que su padre, Loren Van Dyke, vivía con bastante preocupación y enojo por las cosas que le ocurrían y murió a los 73 años. Dick terminó sacando de ahí una lección bastante clara sobre la manera en que quería vivir sus propios años.
Eso tampoco significa que haya pasado un siglo llevándose bien con todo el mundo. Van Dyke reconoce que ha conocido personas que le desagradan y conductas con las que está completamente en desacuerdo. Simplemente ha preferido dejar que esas emociones ocupen el menor espacio posible.
A los 100 años todavía va al gimnasio tres veces por semana
Su otra gran constante ha sido mantenerse en movimiento. Van Dyke ha contado que sigue yendo al gimnasio tres veces por semana, donde realiza ejercicios junto a su esposa, Arlene Silver. Para él, conservar esa rutina ha sido una de las claves más claras para seguir moviéndose con bastante soltura a su edad.
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Mantener el cuerpo activo simplemente ha formado parte de su vida durante décadas y, según él, eso le ha ayudado a conservar movilidad mientras muchos otros empiezan a reducir su actividad con los años. También, haber mantenido un peso estable le ayudó, pero cuando para explicar su longevidad siempre termina regresando al movimiento, la curiosidad y una actitud optimista.
Su esposa también forma parte importante de esa energía
Van Dyke se casó con Arlene Silver en 2012 y ha hablado en varias ocasiones del papel que ella tiene en su vida diaria. Según el actor, Silver consigue mantenerlo conectado con el presente y todavía lo anima a cantar y bailar cuando tiene oportunidad. Él mismo ha dicho que buena parte de su felicidad cotidiana viene de esa relación.
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La diferencia de edad entre ambos ha llamado la atención durante años, pero Van Dyke suele hablar del tema con naturalidad. Más que preocuparse por el número, destaca la compañía, el humor y la energía que comparten.
Actuar sigue siendo parte de su vida
Aunque su ritmo de trabajo es mucho más tranquilo, Dick Van Dyke tampoco se considera completamente retirado. El actor ha descrito la interpretación como su hobby y como algo que forma parte de su vida desde hace demasiado tiempo como para abandonarlo del todo.
Su legado ya está más que asegurado. Mary Poppins lo convirtió en Bert, uno de los personajes más queridos de Disney, mientras que El show de Dick Van Dyke le dejó una enorme influencia en la comedia televisiva estadounidense. A los 100 años, su secreto está en seguir moviéndose, conservar la curiosidad, rodearse de afecto y dejar que la ira ocupe el menor espacio posible.