Desde Tren a Busan, Corea del Sur encontró una forma muy particular de acercarse a los zombies. Sus infectados corren, se lanzan sobre sus víctimas y convierten espacios cotidianos en trampas de las que parece imposible escapar. Zona Cero, la nueva película de Yeon Sang-ho, vuelve precisamente a ese terreno con un virus que se desata durante una conferencia de biotecnología y deja a un grupo de personas encerradas mientras los contagiados evolucionan de maneras cada vez más impredecibles.
Pero una invasión zombie puede sentirse igual de desesperante sin necesitar un edificio enorme lleno de sobrevivientes. A veces basta un departamento, muy poca comida y cientos de infectados esperando abajo. Netflix tiene desde hace años una producción coreana que juega justamente con ese miedo y que funciona especialmente bien para quienes salieron de Zona Cero con ganas de seguir viendo sangre, encierro y personas intentando mantenerse vivas por unas horas más.
'#Vivo' convierte un departamento en el peor lugar para sobrevivir
La película es #Vivo, thriller surcoreano de 2020 dirigido por Cho Il-hyung y protagonizado por Yoo Ah-in y Park Shin-hye. Todo comienza cuando Oh Joon-woo despierta en su departamento y descubre que un extraño brote está transformando a los habitantes de Seúl en criaturas violentas. Su familia está fuera, las calles se llenan rápidamente de infectados y la única opción inmediata parece bastante sencilla: cerrar la puerta y esperar.
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El problema es que encerrarse funciona durante un rato. Joon-woo empieza a quedarse sin comida, pierde servicios básicos y descubre que su celular y las redes sirven de poco cuando el mundo exterior está colapsando. Desde la ventana puede observar departamentos destruidos, ataques en las calles y vecinos que corrieron con mucha menos suerte. La película aprovecha ese espacio reducido para hacer que cada salida al pasillo o cada ruido detrás de una puerta se sienta como una pésima idea.
Entonces aparece Kim Yoo-bin, otra sobreviviente atrapada en el edificio de enfrente. Ambos comienzan a comunicarse a distancia y a intercambiar recursos mientras buscan una manera de salir de sus respectivos departamentos. La dinámica cambia el ritmo de la cinta y convierte el aislamiento en una especie de juego de supervivencia donde una cuerda, unos binoculares o un dron pueden valer mucho más que cualquier arma.
Zombies rápidos, sangre y muy poco espacio para escapar
Quienes disfrutaron Zona Cero van a reconocer varias sensaciones. Las dos producciones surcoreanas parten de una infección que se extiende rápidamente y encierran a sus protagonistas en espacios donde cada movimiento tiene consecuencias. #Vivo va en una escala más pequeña, pero aprovecha las limitaciones para construir momentos especialmente tensos: atravesar un corredor puede convertirse en una persecución y bajar unos cuantos pisos parece casi una expedición.
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Los infectados corren, golpean puertas, trepan y conservan algunos rastros de las actividades que realizaban antes de contagiarse, algo que da pie a encuentros bastante desagradables. La película mezcla los momentos sangrientos con otros más tranquilos en los que el verdadero problema es la soledad, el hambre o la incertidumbre de no saber si todavía queda alguien vivo afuera.
Fue un fenómeno mundial cuando llegó a Netflix
#Vivo se estrenó primero en los cines de Corea del Sur en junio de 2020 y reunió alrededor de 1.9 millones de espectadores en plena pandemia. Meses después dio el salto internacional a Netflix y la respuesta fue todavía mayor: apenas dos días después de llegar a la plataforma encabezó el ranking de películas en 35 países, entre ellos Estados Unidos, Francia y España. En aquel momento se convirtió además en la primera película surcoreana en alcanzar el primer puesto de las listas de Netflix en Estados Unidos y Europa.
Si Zona Cero dejó ganas de otro apocalipsis surcoreano, #Vivo cambia el tamaño del desastre pero conserva la desesperación. Aquí tampoco hay demasiado tiempo para pensar cuando los infectados aparecen. La diferencia es que, antes de correr por toda una ciudad, primero hay que encontrar la manera de salir del departamento.